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¿10 homicidios más o 10 vidas menos?

El principal organizador de la violencia estructural y social en Venezuela es el Estado

“¿Y cuántos muertos van?”

Fue la pregunta recurrente durante el pasado domingo 30 de julio donde de manera casi profética se esperaba al menos un homicidio en el marco de las manifestaciones y elecciones de los candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente propuesta por el Gobierno nacional.

Son las 9:00 a.m. y la violencia ya cobra el primer homicidio en el estado Anzoátegui.

12:00 del mediodía y aumenta a 3 la cifra de personas fallecidas. Menos de dos horas después, 1:40 pm y ahora son 4 las personas que han perdido la vida.

3:15 pm y la tarde solo parece intensificar la violencia, 6 personas era – desafortunadamente en tiempo pasado – el saldo hasta el momento de asesinados.

5:30 pm, casi se duplica el vergonzoso número con un total de 10 personas que mueren a causa de homicidio en el país.

Colectivos, efectivos del Plan República, CICPC, manifestantes, impactos de balas en el rostro, en el cuello, disparos, son los elementos que ilustran las 10 muertes de 10 venezolanos, todos hombres entre 13 y 55 años de edad que a partir de ahora les quedará pendiente una historia que contar.

¿Por qué se mata?

En un país en el que encabeza las ciudades más violentas del mundo, el primer paso para enfrentar este problema es asumir que aquí se mata porque se puede. Roberto Briceño-León plantea en su libro “Ciudades de Vida o Muerte” que uno de los aspectos que influyen significativamente en el aumento de los homicidios es la falta de institucionalidad, definida como el conjunto de normas sociales para convivir y relacionarnos unos con otros. Son esas normas que de manera formal o informal están hoy desvanecidas cuando se trata del respeto por la vida, por el otro.

Esa falta de institucionalidad no solo queda en evidencia por el hecho de que asesinatos como los del 30 de julio quedarán impunes en la mayoría de los casos, sino también por la tendencia cada vez más tajante en la forma de resolver nuestros conflictos y diferencias.

Parece lógico recurrir a la violencia frente al que piensa, habla o actúa diferente a mí, antes de detenerme a conversar o a dejar a un lado cuál dolor o causa es la más importante, para buscar una solución en conjunto.

El valor de la vida en Venezuela

¿Es necesario preguntarnos por qué mataron a Ricardo Campos, Luis Zambrano, Luis Ortis, Albert Rosales, Juan Gómez, Adrián Rodríguez, Julio Manrique, José Sanchez, Miguel Urdaneta y Ronald Rosales? No lo creo. No es normal matar y no hay razón que justifique quitarle la vida a otra persona. Cada venezolano que muere debe ser importante para nosotros y en especial para las autoridades, que son los que deben proteger la vida de todos.

Entonces, ¿nos quedamos esperando a que nos toque?

Si algo es cierto, es que esta cultura de violencia política y social que nos ha tocado vivir sí tiene solución. Existen casos exitosos en Caracas que pueden demostrarle a los gobiernos locales y nacionales que el Manodurismo y la guerra a la violencia para combatirla son políticas fracasadas que hoy en día, no han demostrado disminuir ninguna de las tasas de homicidios de nuestras ciudades. ¿Por qué no replicar experiencias como las de Doris Barreto de Catuche? Que junto a otras madres de su comunidad lograron un pacto social entre bandas para que no se mataran unos con otros, logrando que durante 4 años no hubiera un solo homicidio en su sector. Definitivamente, hace falta lupa en este tipo de casos para replicar lo bueno, y más si se trata de prácticas y estrategias que utilizan métodos pacíficos, de discusión y de acuerdos.

DORIS BARRETO Y LAS MADRES DE CATUCHE 

¡Recuperemos nuestro Instinto de Vida!


En Caracas Mi Convive nos hemos concentrado en visibilizar y trabajar junto a casos como los de Doris Barreto. Creemos en la capacidad de las comunidades para transformar y resolver sus propios problemas locales a través de talleres de prevención de violencia, apoyo a las víctimas e investigación. No somos los únicos que padecemos de la epidemia de violencia, así como Venezuela, 6 países más de América Latina como Brasil, México y Colombia, estamos ahora mismo sumando esfuerzos con la campaña #InstintoDeVida para promover y exigir la reducción de los homicidios en la región, retomando las buenas prácticas comunitarias e institucionales que han demostrado resultados positivos.

Nuestro llamado es a que despierte el Instinto De Vida en las comunidades, autoridades, organizaciones sociales, comunicadores y empresas del sector público y privado para que empecemos a lograr avances significativos en todo el país y que no vuelva a ser normal un día como el 30 de julio con 10 homicidios en menos de 17 horas.

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