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Horneando oportunidades

Carlos, Héctor y Luis, ejemplos de constancia y voluntad

La violencia es un problema que se concentra en pocos lugares (“Hot Spots”) y se afinca en pocas personas, por lo general jóvenes entre 14 y 24 años, de estratos socioeconómicos vulnerables. Es por esto que toda la evidencia de programas efectivos en reducción de violencia demuestra que es fundamental enfocarse en los lugares y personas que están en situación de riesgo.

El 16 de noviembre, gracias a una alianza entre Caracas Mi Convive y la Pastelería Danubio, Carlos, Héctor y Luis empezaron sus pasantías laborales en la sede principal en Chacao.

Jóvenes viviendo la oportunidad de unas pasantías en la Panadería Danubio.

Todos estos jóvenes están expuestos en comunidades con los más altos niveles de violencia y han tenido incidentes menores donde han estado involucrados. Además, son jóvenes que no han tenido oportunidades de surgir ya que nacieron en “el sitio equivocado”.

Héctor, el menor de los tres, vive con su mamá y sus seis hermanos en San Miguel, Cota 905. Esta comunidad ha sido azotada por la violencia ejercida por los funcionarios de las fuerzas públicas a lo largo de los últimos dos años. El Monitor de Víctimas ha documentado que estos cuerpos de seguridad se han ensañado con la población joven de Caracas. Este fue el caso de Jesús Alberto, el mejor amigo de Héctor, un joven basquetbolista que fue asesinado en una OLP, simplemente por vivir en la Cota 905.

Carlos vive solo con su mamá en Mamera, quién además sufre de parálisis parcial por lo que se le hace difícil trabajar. Recientemente su hermano mayor tuvo un incidente violento con otros jóvenes de la comunidad, lo que ha representado un duro golpe para la familia. Por su parte, Luis es huérfano de padre y madre desde los nueve años, su abuela se hizo cargo de él hasta que se graduó de bachillerato el año pasado y actualmente vive con su tío en la parte baja de La Vega.

Estos tres adolescentes tienen historias de vida que han hecho su camino particularmente arduo. El objetivo de esta alianza es ofrecerle oportunidades laborales de calidad a jóvenes de las comunidades de Caracas que por deficiencias del sistema educativo, fallas del mercado de trabajo, y la difícil situación económica que está atravesando el país, no las han podido tener.

A todos ellos los conocimos gracias al trabajo cercano que hemos realizado a lo largo de los últimos años con las comunidades de Caracas. Por esta razón, ellos saben que no están solos, sino que su comunidad y el equipo de Caracas Mi Convive los está apoyando a lo largo de este proceso que seguramente resultará en una gran experiencia de aprendizaje para todos los involucrados.

Concebimos esta iniciativa como una primera prueba piloto de lo que puede ser un proyecto que involucre a diversos actores como empresas, organizaciones sociales, comunidades y líderes comunitarios, con la intención de generar valor público por medio de alianzas entre diversas organizaciones de la sociedad civil para prevenir que jóvenes de Caracas sean víctimas de la violencia armada.

Se ha documentado ampliamente, y los datos del Monitor de Víctimas así lo confirman, que las principales víctimas de la violencia son este grupo poblacional. Además, sabemos que evitar que uno de estos jóvenes tome un mal camino redunda en un gran beneficio para la sociedad. En este sentido, ofrecer oportunidades laborales a jóvenes en situación de riesgo es una forma de prevenir la violencia. Nuestro objetivo es aprender de esta experiencia para poder ampliarla y tener mayor impacto directo o indirecto a través de propuestas de política pública basada en los aprendizajes.

También consideramos que este proyecto puede tener un efecto de modelaje sobre ejecutores de política pública y otras organizaciones sociales. La inclusión de jóvenes en situación de riesgo debe ser una prioridad para nuestra sociedad. Seguiremos buscando alianzas para que cada vez más jóvenes puedan tener las oportunidades que el sistema les niega.