: Actividades

Caracas es Instinto de Vida

Comunidades se movilizan para reducir los homicidios de una de las ciudades más violentas del mundo

El 18 de noviembre, Caracas Mi Convive celebró en la Hacienda La Vega el valor de la vida en el evento Convivencia 2017, llevando a cabo el cierre de la campaña regional Instinto de Vida, al cual asistieron más de 3.000 ciudadanos de diferentes sectores de Caracas.

La desnormalización de la violencia ha sido uno de los objetivos estratégicos de Caracas Mi Convive, en el cual hemos enfocado gran parte de nuestros esfuerzos en el año. Hemos desarrollado piezas audiovisuales, actividades de protestas y alianzas con organizaciones de la sociedad civil. La organización de base para generar impacto es nuestra principal herramienta de trabajo y lo que nos permite articular con otros actores.

En este encuentro ciudadano, pudimos reunir a familias de los sectores más vulnerables y con mayores tasas de homicidio de la ciudad, a grupos de madres organizadas que han perdido a sus hijos en manos de la violencia estatal, a jóvenes que han visto violentados sus derechos por el accionar de los cuerpos policiales y otros que han estado involucrados en hechos violentos o han perdido a seres queridos y, aun así, han decidido tomar el camino del trabajo comunitario para interrumpir el ciclo de violencia.

Este es el caso de muchos habitantes de la Cota 905, un sector de Caracas que ha sido azotado por las políticas de mano dura promovidas por el gobierno (denominadas OLP). Muchas de estas personas aprecian la oportunidad de poder compartir con el otro en un espacio distinto y de convivencia, porque incluso en su propia comunidad sienten miedo de que en cualquier momento la violencia, representada por un funcionario de la fuerza pública, pueda entrar en sus casas.

A pesar de esta situación, en el momento de las presentaciones culturales, fueron los grupos de la Cota 905 quienes pusieron más empeño y dedicación. En Caracas Mi Convive sabemos que si trabajamos de la mano con los sectores más afectados por la violencia podemos empezar a generar transformaciones profundas porque hemos visto su disposición de superación y trabajo. Como dijo Roberto Patiño “Soñamos con una Venezuela  donde se desarrolle una empresa de tecnología que compita con sus productos en todo el mundo, y la fundadora sea una chama nacida en la Cota 905”.

Durante el evento, aprovechamos la ocasión para posicionar el mensaje de los socios de Casa de las Estrategias (Colombia) sobre “Nada Justifica el Homicidio” y compartir las historias de nuestros Cuéntame Convive a través de postales de Instinto de Vida y los materiales audiovisuales de sus testimonios. Además, dimos a conocer nuestro reporte del Monitor de Víctimas de julio 2017.

 

Actividad Convivencia 2017, material de la Campaña Instinto de Vida. Caracas, 17/11/17. © Eglys Marquina

Con el objetivo de seguir fortaleciendo esfuerzos con diferentes tipos de actores, pudimos en este encuentro compartir con políticos, diplomáticos, empresarios y otras organizaciones sociales nuestras experiencias durante todo un año de trabajo de organización social y desnormalización de violencia, movilizaciones e investigaciones realizadas alrededor de la reducción de los homicidios.

En el área de conocimiento e investigación, el proyecto Monitor de Víctimas desde sus inicios en el mes de mayo hasta el momento, ha levantado 900 registros de homicidio, publicado más de 50 noticias, 10 reportajes de investigación y 4 reportes analíticos. La intención con esta iniciativa, además de hacer de carácter público las cifras de los homicidios que ocurren en el Área Metropolitana de Caracas, es también dar a conocer las consecuencias detrás de cada vida perdida en manos de la violencia. Por ejemplo, la cantidad de niños y niñas que quedan huérfanos de padre y los efectos psicológicos que esto puede tener en el manejo del dolor y reparación del duelo.

Como historias de resiliencia y bajo el concepto de desnormalización de violencia, hemos publicado 27 testimonios o historias de personas que han sido víctimas secundarias de homicidios pero que hoy son líderes en sus comunidades por el trabajo social y de prevención de violencia que realizan. Del mismo modo, logramos realizar 15 entrevistas por radio a los protagonistas de estas historias que fueron transmitidos por el programa Cuéntame Convive de la plataforma Humano Derecho Radio de la organización de uno de los socios de la campaña en Venezuela, Redes Ayuda.

A través del proyecto Red de Atención a la Víctima, hemos acompañado a 40 familiares de víctimas de homicidio en su proceso. Alrededor de 30 líderes comunitarios han sido formados en primeros auxilios psicológicos, 80 personas han participado en grupos de apoyo y otras 180 personas han formado parte de actividades de reparación colectiva en nuestros 3 homenajes realizados en las comunidades donde vivían aquellos seres queridos que perdieron la vida de forma violenta.

Una de nuestras experiencias más significativas fue el homenaje que realizamos en la Cota 905, durante esta actividad que tomó varias semanas de trabajo junto a Incursiones, varios niños expresaron sus miedos  por convertirse en adultos o adolescentes  “no quiero crecer porque me van a matar”, nos decían. Sin embargo, fueron estos mismos niños junto al resto de la comunidad que estuvo presente, los que también reclamaron los espacios que para ellos están cargados de memorias relacionadas con la contaminación de armas, consumo de drogas y homicidios.

Sembrando Vida en la Cota 905

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

Por último, junto a los demás socios de Venezuela (Reacin, Redes Ayuda, Efecto Cocuyo y Runrunes) y otras organizaciones civiles, hemos realizado 5 movilizaciones de calle enmarcadas específicamente en el control de armas y por las vidas perdidas durante las protestas que atravesó Venezuela durante este año. También, hemos organizado espacios de discusión y debate acerca de los homicidios desde diferentes perspectivas: en torno a las armas, las comunidades, las víctimas y el lenguaje; en diferentes espacios de tipo académico y ciudadano. Con expertos reconocidos en el área del activismo político y comunitario, arquitectos, urbanistas, periodistas, sociólogos y psicólogos.

Lanzamiento IDV en Artigas

No cabe duda que para reducir en América Latina los homicidios en un 50% a la vuelta de 10 años, es necesario seguir sintiendo nuestro Instinto de Vida, alzar la voz a través de la convivencia, las historias de vida, la investigación y la movilización para que nos convirtamos en la región más visitada del mundo y no la más violenta, para que seamos ejemplo internacional de políticas públicas basadas en evidencia que respeten el valor de la vida. Brasil, Colombia, Guatemala, México, Honduras, El Salvador y nosotros, Venezuela, a pesar de las diferencias en tamaños, lenguajes y costumbres, estamos más convencidos que nunca que cada persona cuenta y que sólo juntos podremos apoyarnos los unos a los otros en la labor más importante de todas: la vida.

Valientes: Víctimas resilientes

Las historias más allá de la cifra

Abraham:

“Mi hermano era vigilante, tuvo un problema con un compañero de trabajo y le cayeron a puñaladas y lo ahorcaron”.

Aracelis:

“Ellos (los policías) entraban a mi casa y me cobraban vacunas (dinero) todo el tiempo. Me decían que me quedara tranquila, que ellos no iban a hacerle daño a mi hijo. Él me comentó que lo que querían era meterme miedo. Yo le hice caso ese día y no les di nada. Es ahí cuando a Darwinson, de 20 años, me lo matan en el mueble de la casa”.

Jorge:

“A mi hijo menor de 25 años lo asesinaron. Una banda delictiva. Me comentan, porque yo no estaba cuando sucedió ese percance, que lo interceptan en una camioneta y empiezan a disparar, le dan 12 tiros pero en definitiva el tiro que lo deja sin vida es el que le roza en la cabeza”.

La violencia en los barrios de Caracas y en las demás ciudades de Venezuela es visto como un fenómeno cotidiano, como algo normal que forma parte del día a día y que no tiene solución. Los ciudadanos se ven impotentes porque sienten que no tienen capacidad de incidencia sobre esta realidad. Pareciera que la violencia, como hecho social, se ha normalizado. Sin embargo, son muchas las historias de resiliencia que demuestran el poder para transformar el dolor en acciones que influyan significativamente en lo colectivo y que contribuyen además, en el duelo de forma individual.

Abraham:

“Yo pensaba era en ayudar a mi familia y que se hiciera justicia, pensé fue en seguir adelante. Esta familia no busca venganza, es una familia católica, la venganza no es buena. Yo no soy quien para quitarle la vida a la otra persona”.

Aracelis:

“Mi mensaje para las madres es que sigan luchando por el país, que vamos a seguir adelante y que todo lo malo, tarde o temprano, terminará”.

Jorge:

“Yo no soy nadie para quitarle la vida a otra persona. Y de verdad que a los que mataron a mi hijo los trataba igualito, parece mentira que hasta esos muchachos jugaban aquí de pequeño con mi hijo, comían aquí, dormían aquí y lamentablemente entre ellos se fueron matando.”

Existen en las comunidades de Caracas un sinfín de historias como éstas, de personas que han sido víctimas de la violencia y que en vez de haber escogido la venganza como forma de superación del duelo, se han dedicado a trabajar por sus comunidades y la prevención de la violencia rescatando jóvenes, organizando actividades deportivas, eventos culturales y grupos de apoyo. Estas son el tipo de historias que hemos buscado impulsar desde Cuéntame Convive, una plataforma que publica y promociona los testimonios de estos héroes a quienes hemos llamado héroes de la convivencia.

A través de Cuéntame Convive abrimos un espacio para darle visibilidad a las historias de estas víctimas que hoy sirven de inspiración para otras comunidades. El formato en el que se narra la historia presenta el testimonio como un llamado a actuar que desmonta los mitos que se han construido sobre la violencia y las comunidades populares de Caracas, y motiva a trabajar por la prevención de la violencia.

Durante este año hemos publicado 27 historias en formato escrito, donde han resaltado líderes comunitarios que han formado parte activa de los proyectos de Caracas Mi Convive como forma de superación de la pérdida. También hemos publicado 4 historias nuevas en videos de larga duración, que suman más de 2 millones de reproducciones en diferentes redes sociales.

Este espacio para que los protagonistas de estas historias puedan expresar sus experiencias se ha convertido también en una oportunidad de reparación y superación de procesos de duelo, donde, a través del relato, los líderes comunitarios son capaces de acercarse también a la justicia que hoy en día parece imposible en Venezuela. Esta justicia se siente a través de la narración y publicación de la anécdota y la promoción de sus actividades actuales, que se abre como una oportunidad para recordar y humanizar la pérdida o trauma, una oportunidad de reconocimiento que nos permite ver el lado humano de la violencia, más allá de las cifras.

Cuéntame Convive es un proyecto que nos permite conocer de primera mano las vidas de estos héroes, saber dónde viven, cómo viven, qué les pasó, pero sobre todo: qué están haciendo ahora y como están previniendo la violencia en sus comunidades.

Hoy en día personas como Abraham, Jonathan, Elizabeth, Miguelón, Aracelis y Doris, son algunos de los convives que nos acompañan en nuestro trabajo de prevención y desnormalización de la violencia dentro de las comunidades del Municipio Libertador, y son promotores del cambio que queremos lograr en estos sectores. Para el 2018 nos hemos planteado llevar estos relatos a otros espacios y formas de difusión: hemos organizado charlas y conferencias donde los protagonistas de las historias pueden conversar directamente con jóvenes o personas que atraviesan procesos similares para que interactúen y sirvan de ejemplo para las próximas generaciones. El planteamiento es llevar este proyecto más allá y atajar de forma directa los casos sobre los cuales aún se puede prevenir la violencia.

Derecho a la memoria

¿Cómo le ponemos cifra al dolor?

En una ciudad que se ha posicionado como la más violenta del mundo y en la que ocurren alrededor de 10 homicidios al día (Seguridad, Justicia y Paz, 2016), se han naturalizado las expresiones de violencia. El valor de la vida y de las personas detrás de cada homicidio son opacadas por las altas cifras de muertes violentas.

Red de Atención a la Víctima es un proyecto que nace al entrar en contacto con numerosas familias y comunidades que han visto como sus dinámicas han sido alteradas por la violencia letal. Una población que además se encuentra desatendida y silenciada por la impunidad y la falta de políticas de investigación e intervención que permitan mitigar, proteger y atender sus necesidades.

De esta manera se busca prestar atención psicosocial a los familiares de las víctimas y realizar un acompañamiento individual, familiar o comunitario orientado a hacer frente a la pérdida violenta del ser querido. Se busca promover el bienestar, el apoyo emocional y social a los familiares y desarrollar capacidades que permitan elaborar el duelo sin recurrir al ajuste de cuentas. Todo esto con el apoyo de líderes comunitarios sensibilizados en el tema y la atención de aliados especialistas en el área legal y psicológica.

La Red de Atención a la Víctima ha apoyado a 330 víctimas de la violencia para generar mecanismos de desnormalización, reconocimiento y articulación. Hemos acompañado a 40 familiares de víctimas de homicidio en su proceso. A través de visitas, llamadas e invitaciones a actividades comunitarias se pretende estimular la participación ciudadana e identificar y canalizar, en lo posible, las necesidades de cada caso: asesoría legal, atención psicológica, denuncias, contacto con otros familiares de víctimas. Alrededor de 30 líderes comunitarios han sido formados en primeros auxilios psicológicos para lograr estos objetivos. 80 personas han participado en grupos de apoyo y otras 180 personas han formado parte de actividades de reparación colectiva; en las que se construye el recuerdo de la víctima o el significado de algún hecho violento y se sensibiliza a la comunidad sobre la pérdida violenta de un ser humano.

 

El poder de la narración

El acompañamiento inicia con una visita: un acercamiento personal en el hogar de la familia. Donde se invita a contar la historia de la víctima, a ir más allá de la cifra, conocer su nombre, su historia: ¿quién era, qué hacía, qué rol desempeñaba dentro de la familia, cuáles eran sus sueños, cómo ocurrieron los hechos y de qué manera están enfrentando la pérdida y el vacío que dejó?

Esta narración naturalmente moviliza múltiples emociones: tristeza, dolor, ira, rabia. Pero en ella también se inician procesos que le permiten a la persona reparar y elaborar la pérdida. Al construir y comunicar la historia, el doliente reordena los hechos, descubriendo muchas veces nuevos significados dentro de la misma experiencia. Por su lado, al ser escuchada su historia, se está reconociendo su pérdida y sufrimiento, recuperando a su vez la dignidad de la víctima.

Elizabeth Tarrío es una mujer de 58 años de edad. Su único hijo, Víctor, fue asesinado en el año 2012 por un efectivo de la Guardia Nacional en lo que se denomina un crimen pasional. Actualmente Eli (como la llamamos) dirige y supervisa la logística y el funcionamiento de los 10 comedores del programa Alimenta La Solidaridad, en el que se benefician 940 niños en situación de hambre de distintas comunidades. En el último año Eli ha contado su historia en numerosas ocasiones: a compañeros de trabajo, en pequeñas reuniones, en presentaciones y ponencias, entrevistas e incluso para las producciones audiovisuales del proyecto Cuéntame Convive (visita Cuéntame Convive Elizabeth Tarrío). Unos días atrás, en un encuentro con todo el equipo de Caracas Mi Convive, reproducimos unos cuantos videos, entre ellos el de Eli. Al terminar, se volteó y le comentó a las personas sentadas a su lado: “Es increíble como cada vez que cuento mi historia o veo el video, siento dolor, pero también calma, calma y orgullo de lo que hago. Me motiva a seguir”.

A retomar el control

La experiencia nos ha demostrado que la atención psicológica individual no suele encontrarse entre las necesidades principales de los familiares de las víctimas. Más allá de la complejidad y particularidad de los procesos que se acompañan, las características de la población con la que trabajamos merman el interés o valor que puede tener este tipo de apoyo: inmersos en un contexto de exclusión social, con dificultades para satisfacer las necesidades básicas, una alta exposición a violencia y sometidos mecanismos de control del Estado, la demanda de este tipo de atención escasea.

Sin embargo, el valor que atribuyen a los grupos de apoyo y espacios de encuentro e intercambio es mayor.

Cuando revisamos los casos con los que hemos tenido contacto, encontramos que 35% de estos homicidios han sido cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado. Esto naturalmente genera mayor ira, desesperanza y aislamiento en muchos de los familiares. Sin embargo, una atención individualizada no es suficiente. Se deben tomar en cuenta los aspectos sociales y políticos vinculados a las violaciones de los Derechos Humanos.

Resulta necesario entonces encontrar un equilibrio entre el apoyo psicológico y actividades que ayuden a retomar el control sobre sus vidas. Es por esto que, para el 2018, queremos promover la construcción de relaciones entre los familiares de las víctimas que deriven en espacios de encuentro en los que se procese colectivamente la experiencia y el dolor de manera creativa. Nos planteamos estimular el intercambio de ideas, necesidades y expectativas que impulsen la creación de un músculo de denuncia y documentación de estas violaciones a los DDHH, medidas que resultan reparadoras para este tipo de experiencias (Beristain, 2012).

Aseguramos que es urgente atender estos casos rápidamente, pues las secuelas de la violencia y los traumas generados por ella limitan la capacidad de actuar de las comunidades, desarticulando el tejido social y reduciendo sus oportunidades de desarrollo. Ante este reto, nos hemos planteado la expansión de nuestra red para el 2018: sumando más voluntarios y organizaciones que nos ayuden a establecer un proceso claro de acompañamiento psicosocial, y así poder traducir estas experiencias en relatos con aprendizajes que permitan formular acciones y políticas dirigidas al acompañamiento de víctimas de violencia.

El poder de las organizaciones de base orientadas a la reducción de la violencia

¿Qué hemos hecho en las comunidades para prevenir la violencia?

Son más de dos años que cumplen los Talleres de Prevención de Violencia. Este proyecto comenzó como un experimento para involucrar a la comunidad en la solución de sus propios problemas locales relacionados con la violencia social. Robos, secuestros, abuso sexual, homicidios y consumo de drogas son las acciones cotidianas que grupos minoritarios realizan en espacios de la comunidad, que son públicos por preferencia. Por eso, nos basamos en la teoría de la concentración de violencia y puntos calientes “Crime Concentration and Hot Spot Dinamic in America Latina” (Jaitman & Ajzenman, 2016), la cual establece que la violencia se encuentra geográficamente concentrada en pocos lugares y en pocas personas. En ese sentido, decidimos diseñar una herramienta que nos permitiera junto con la comunidad:

  1. Comprender los conceptos básicos relacionados con la violencia expresiva y concentración de la violencia.
  2. Conocer los factores que permiten identificar a jóvenes en situación de riesgo.
    Identificar los puntos calientes de la comunidad.
  3. Desarrollar propuestas para intervenir con actividades sociales los puntos calientes identificados.
  4. Designar los responsables y fechas para llevar a cabo las propuestas de intervención en los puntos calientes.

En la Vega, por ejemplo, en el sector de la parte baja hay una cancha que es el sitio de reposo para las apuestas, presencia de armas y consumo de drogas. El coctel perfecto para atraer a jóvenes en situación de riesgo. Esta cancha fue identificada durante un taller como punto caliente por la comunidad mientras un grupo de jóvenes se refugiaba detrás de los muros del lugar para desembolsar sus ganancias o pérdidas de las jugadas que hacían. Wilson, uno de los líderes deportivos de la comunidad y participante del taller decía: “Ellos están ahí mismo, armados, y saben lo que estamos haciendo ahorita, no les gusta mucho porque se sienten amenazados, pero nos respetan”.

Una jornada de limpieza y algunas caimaneras fueron organizadas junto a los asistentes de ese taller para tomar ese espacio como lo que debía ser, un lugar de encuentro y de convivencia para todos. Hoy, después de varios meses, la comunidad sigue ocupando la cancha para el deporte y asambleas ciudadanas. Pues, Wilson dice: “Yo siempre voy a estar aquí. Esto es lo mío, venga quién venga, yo no paro el trabajo con los chamos”.

Recuperación de punto caliente en Plaza Bolívar de La Vega

Cada vez que hacemos los talleres encontramos a más de un Wilson que quiere rescatar a su comunidad de la violencia.  No por casualidad llevamos hasta la fecha 46 talleres realizados de prevención de violencia, 920 asistentes a los mismos, más de 126 puntos calientes identificados y 25 líderes comunitarios formados para facilitar los Talleres de Prevención de Violencia. Información que decidimos empezar a digitalizar a través de un mapa interactivo que marca la ubicación exacta y el tipo de hecho violento que ocurre en cada punto caliente. Según 109 puntos calientes procesados a través de esta herramienta tecnológica, hemos podido concluir que:

  1. En 52% de los puntos calientes identificados, el hecho violento que más genera preocupación en las comunidades es el robo.
  2. La mayoría de los espacios identificados como puntos calientes son descritos por la comunidad como lugares de desasistidos en su infraestructura por falta de alumbrado público y de mantenimiento.
  3. Las víctimas de los puntos calientes según participantes de los talleres se concentran en hombres jóvenes entre 15 y 35 años de edad.


¿Han dejado de ocurrir hechos violentos en los puntos calientes identificados en los talleres?

Recuperación de espacios por Caracas Mi Convive.

Vecinos, estudiantes, profesores, y comerciantes fueron los protagonistas del lanzamiento de “El Punto”, una herramienta diseñada por estudiantes de arquitectura de la UCV e @incursionesve para que la comunidad unida y organizada sea ejemplo y esta acción se replique en el resto de las plazas de Caracas. Caracas, 23/11/17. © Gabriel Osorio

Si bien es cierto que la comunidad señala los lugares donde se concentra la violencia y realiza actividades para recuperarlos, el mejor resultado que hemos tenido de esta herramienta comunitaria es la organización social que se despierta en cada uno de los líderes y vecinos de estos sectores, no solo para prevenir la violencia sino también para resolver otros problemas locales que acompañan a esos puntos calientes como el de la recolección de desechos sólidos, la falta de iluminación o, inclusive, la disposición de recursos económicos a través de bingos, rifas o “vacas”.

El orgullo y sentido de pertenencia se despierta en las comunidades durante el taller cuando derrumbamos los mitos alrededor de la violencia. Discutir con ellos que la violencia se concentra en pocos lugares y pocas personas nos permite reafirmar que toda la comunidad no debe ser etiquetada como violenta, elemento que empieza a despertar el poder sobre ellos en demostrar que son mayoría los que desean espacios para la convivencia y no para la violencia.

Las acciones frente a las posibles soluciones en los puntos calientes empiezan a ejecutarse cuando son los asistentes del taller quienes a punta de marcador, señalan en un mapa dónde ocurren la mayoría de hechos violentos, sin la participación y sus intervenciones, no habría mapeo posible de realizar.

Por último, la parte más álgida del taller, la cual es la elaboración de las propuestas para intervenir los puntos calientes, funciona como activador e integrador para una comunidad que ahora sabe dónde, qué y cuándo actuará de forma organizada para resolver en este caso, un problema puntual de prevención de violencia en alguna plaza, cancha o callejón de su comunidad.  Y que en muchas ocasiones, se convierte en una experiencia a replicar frente otros problemas locales que los involucren a todos.

Ni para la comunidad ni para nosotros es un secreto que existen responsables institucionales de los robos, homicidios o presencia de armas de los puntos calientes, pero hemos aprendido que hay también una cuota de poder importante en nuestras manos para proponer y llevar a cabo las soluciones que estén a nuestro alcance para cambiar esas realidades.

¿Qué retos nos esperan en las comunidades?

Es necesario seguir invirtiendo esfuerzos en el uso de herramientas tecnológicas como el mapa interactivo para procesar la información que se levanta en los talleres de prevención de violencia. Sería interesante profundizar en investigaciones que observen y analicen la dinámica de violencia que existe en los espacios urbanos señalados como puntos calientes, con el propósito  de identificar si existen patrones específicos que suman a su concentración de violencia.

Hay elementos teóricos relacionados con los Espacios Urbanos Seguros que explican los diferentes factores que inciden en la seguridad ciudadana o reducción de violencia de sectores específicos de la ciudad. Imaginemos un mapa interactivo no sólo con los puntos calientes, sino también con una caracterización exhausta de los mismos, que describa los aspectos sociales y urbanos, y, permita dar una mirada a una escala metropolitana de las estadísticas que sumen todos los datos en conjunto. Estos resultados, podrían intensificar nuestro trabajo basado en evidencias para tomar acciones más estratégicas de recuperación en los puntos calientes, que vengan sustentadas también por los hallazgos de este tipo de exploraciones.

Sabemos que el conocimiento con acción comunitaria a largo plazo pueden ser ejemplos de políticas locales que incidan significativamente en la reducción de violencia de las comunidades. Además, que las autoridades locales, también pudieran de alguna manera, involucrarse en estos procesos y generar confianza en sus ciudadanos que tanto aspiran justicia, orden y convivencia en los sectores donde viven.

La voluntad comunitaria está y se hace sentir en cada Wilson que interviene, aporta ideas y toma acciones al respecto, pero es necesario seguir sumando esfuerzos desde lo técnico, económico y político para generar los cambios a largo plazo de la Caracas posible, la Caracas de la convivencia.

Horneando oportunidades

Carlos, Héctor y Luis, ejemplos de constancia y voluntad

La violencia es un problema que se concentra en pocos lugares (“Hot Spots”) y se afinca en pocas personas, por lo general jóvenes entre 14 y 24 años, de estratos socioeconómicos vulnerables. Es por esto que toda la evidencia de programas efectivos en reducción de violencia demuestra que es fundamental enfocarse en los lugares y personas que están en situación de riesgo.

El 16 de noviembre, gracias a una alianza entre Caracas Mi Convive y la Pastelería Danubio, Carlos, Héctor y Luis empezaron sus pasantías laborales en la sede principal en Chacao.

Jóvenes viviendo la oportunidad de unas pasantías en la Panadería Danubio.

Todos estos jóvenes están expuestos en comunidades con los más altos niveles de violencia y han tenido incidentes menores donde han estado involucrados. Además, son jóvenes que no han tenido oportunidades de surgir ya que nacieron en “el sitio equivocado”.

Héctor, el menor de los tres, vive con su mamá y sus seis hermanos en San Miguel, Cota 905. Esta comunidad ha sido azotada por la violencia ejercida por los funcionarios de las fuerzas públicas a lo largo de los últimos dos años. El Monitor de Víctimas ha documentado que estos cuerpos de seguridad se han ensañado con la población joven de Caracas. Este fue el caso de Jesús Alberto, el mejor amigo de Héctor, un joven basquetbolista que fue asesinado en una OLP, simplemente por vivir en la Cota 905.

Carlos vive solo con su mamá en Mamera, quién además sufre de parálisis parcial por lo que se le hace difícil trabajar. Recientemente su hermano mayor tuvo un incidente violento con otros jóvenes de la comunidad, lo que ha representado un duro golpe para la familia. Por su parte, Luis es huérfano de padre y madre desde los nueve años, su abuela se hizo cargo de él hasta que se graduó de bachillerato el año pasado y actualmente vive con su tío en la parte baja de La Vega.

Estos tres adolescentes tienen historias de vida que han hecho su camino particularmente arduo. El objetivo de esta alianza es ofrecerle oportunidades laborales de calidad a jóvenes de las comunidades de Caracas que por deficiencias del sistema educativo, fallas del mercado de trabajo, y la difícil situación económica que está atravesando el país, no las han podido tener.

A todos ellos los conocimos gracias al trabajo cercano que hemos realizado a lo largo de los últimos años con las comunidades de Caracas. Por esta razón, ellos saben que no están solos, sino que su comunidad y el equipo de Caracas Mi Convive los está apoyando a lo largo de este proceso que seguramente resultará en una gran experiencia de aprendizaje para todos los involucrados.

Concebimos esta iniciativa como una primera prueba piloto de lo que puede ser un proyecto que involucre a diversos actores como empresas, organizaciones sociales, comunidades y líderes comunitarios, con la intención de generar valor público por medio de alianzas entre diversas organizaciones de la sociedad civil para prevenir que jóvenes de Caracas sean víctimas de la violencia armada.

Se ha documentado ampliamente, y los datos del Monitor de Víctimas así lo confirman, que las principales víctimas de la violencia son este grupo poblacional. Además, sabemos que evitar que uno de estos jóvenes tome un mal camino redunda en un gran beneficio para la sociedad. En este sentido, ofrecer oportunidades laborales a jóvenes en situación de riesgo es una forma de prevenir la violencia. Nuestro objetivo es aprender de esta experiencia para poder ampliarla y tener mayor impacto directo o indirecto a través de propuestas de política pública basada en los aprendizajes.

También consideramos que este proyecto puede tener un efecto de modelaje sobre ejecutores de política pública y otras organizaciones sociales. La inclusión de jóvenes en situación de riesgo debe ser una prioridad para nuestra sociedad. Seguiremos buscando alianzas para que cada vez más jóvenes puedan tener las oportunidades que el sistema les niega.

Monitor de Víctimas cumple 6 meses

Monitor de Víctimas: Seis meses después

Sin datos no es posible la comprensión exhaustiva de un problema ni la elaboración de políticas públicas. Ante la opacidad de la información del Estado sobre la seguridad ciudadana en Venezuela y en particular en la ciudad de Caracas, el Monitor de Víctimas es una plataforma que levanta información independiente.

El Monitor de Víctimas es un proyecto impulsado por Caracas Mi Convive y la plataforma digital Runrun.es que combina participación ciudadana con periodismo de datos e investigación. A través de la recolección de información sobre los homicidios que ocurren en Caracas, se busca caracterizar los hechos e identificar patrones que contribuyan con el diseño de políticas públicas orientadas a reducir la violencia.

El 1 de mayo de 2017 comenzamos a recolectar los datos de homicidios en los cinco municipios de Caracas y en los primeros seis meses se han levantado 900 registros de homicidio (haciendo uso de una aplicación móvil), se han publicado más de 50 noticias, 10 reportajes de investigación y hemos producido 4 reportes analíticos. En muchos de estos reportajes, líderes comunitarios de toda Caracas han hecho aportes que nos permiten contar las historias de las víctimas desde la perspectiva de sus familiares y las comunidades.

En este tiempo y gracias a la información producida, hemos descubierto y denunciado situaciones muy alarmantes que, de no ser por este proyecto, hubiesen quedado enterradas.

Específicamente, se ha encontrado que las fuerzas de seguridad del Estado han sido responsables de 40% de los homicidios en Caracas. Sus víctimas son principalmente hombres jóvenes entre 18 y 30 años de edad. Además, las ejecuciones extrajudiciales se han convertido en un procedimiento común de estos organismos, ya que en solo seis meses se han registrado 118 casos. Esto último representa una grave violación a los derechos humanos.

Una madre de San Agustín, cuyo hijo fue víctima de la violencia policial en junio de este año, en su propia casa por una “equivocación”, y que luego fue clasificado como un enfrentamiento por los cuerpos de seguridad, nos comentó que mes y medio después del suceso, la policía se presentó nuevamente en su casa y al preguntar por la orden de allanamiento el oficial sacó su arma, apuntando hacia su cara y respondió: “mire señora, la orden de allanamiento es esto, ve”.

Estos delitos institucionalizados a través de las OLP y otros operativos, pasan desapercibidos a la opinión pública. Las condiciones desiguales bajo las cuales se desarrollan las comunidades más vulnerables de la ciudad las posicionan como escenarios propicios para crímenes del Estado, generando una respuesta social violenta a sus acciones y alimentando, en consecuencia, el círculo de violencia y exclusión de los sectores populares.

Por otro lado, se ha descubierto que cada homicidio genera, en promedio, un niño o joven menor de edad huérfano, situación ante la cual no existen políticas públicas. La abuela de Andrés, un niño de 5 años que perdió a su papá durante una OLP en la Cota 905, comenta lo siguiente: Yo digo que él (Andrés) necesita un poquito de ayuda, porque de hecho él no puede ver a la policía, a él le dicen ´ahí vienen los de negro´ y ese niño se pone a temblar… Él cambió mucho, era un niño muy, muy cariñoso y ahorita se encierra, no le gusta hablar, es muy tímido. Cuando dice que no quiere hablar, no habla, ni siquiera conmigo.

Sobre este tema escribimos en nuestro reporte del mes de julio: Según su edad, los niños y niñas huérfanos pueden manifestar tensión emocional, apatía y miedo a través de pesadillas, rechazo al alimento, retroceso psicomotor y dificultades para separarse de la madre. Muchos de los hijos de personas desaparecidas, asesinadas o torturadas han manifestado problemas afectivos, de apetito y sueño, retraso escolar o evasión de la realidad. Es decir, si no se atiende esta grave problemática de forma inmediata por medio de políticas públicas focalizadas, las consecuencias de largo plazo sobre los niños y jóvenes pueden ser irreversibles.

Este proyecto cobra mayor importancia en el contexto de violencia crónica que está atravesando la sociedad venezolana en general y caraqueña en particular. Los datos y las estadísticas oficiales de homicidio se han dejado de publicar y los cuerpos policiales, que se suponen deben velar por la seguridad de la población se han convertido en el principal grupo victimario.

Monitor de Víctimas es un esfuerzo de dos organizaciones de la sociedad civil que se niegan a quedarse de brazos cruzados y que, por el contrario, desean documentar y denunciar los hechos, contar las historias de las víctimas desde una óptica cercana y proponer alternativas.

Por esta razón, para el 2018 queremos seguir levantando información, profundizar nuestro entendimiento sobre las causas, perfiles y motivaciones de la violencia para poder contribuir a la generación de conocimiento y realizar propuestas de políticas públicas concretas y viables. También, tenemos planificado publicar una página web, realizar foros junto a otras organizaciones de la sociedad civil, en el marco de la campaña #InstintoDeVida, y continuaremos publicando reportajes e investigaciones y denunciando los abusos policiales.