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¡Queremos decisiones valientes!

La sociedad civil en la reducción de los homicidios

Cuando fuentes como Insight Crime afirman que Venezuela tiene una tasa de 89 homicidios por cada 100.000 habitantes, se da por sentado que cada región del territorio es digna del pánico, balaseras, abusos sexuales, riñas, robos y homicidios. Sin embargo, a efectos de encontrar una solución a esta epidemia de violencia, es necesario ilustrar la distribución de esos homicidios por estado, municipio, parroquia, urbanización y calle.

Primero lo local para resolver lo nacional

Las teorías de concentración de violencia y dinámica de puntos calientes afirman que los homicidios se localizan, es decir, suceden una y otra vez en determinado espacio geográfico. Esta frecuencia del hecho violento permite identificar patrones que convierten a unos sectores específicos más violentos que otros.

Por ejemplo, a pesar de la alta tasa de homicidios del país, para el año 2017, según el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), cinco de los 24 estados que conforman el territorio nacional (Miranda, Distrito Capital, Aragua, Amazonas y Bolívar) concentran los mayores niveles de homicidios: con cifras superiores a los 100 homicidios por cada 100.000 habitantes. Es decir, si los gobiernos nacional y regionales tuvieran la capacidad de decidir por dónde empezar, al menos estas cinco entidades marcarían la prioridad de atención para disminuir la pérdida de vidas humanas.

Ahora que se ha ilustrado cómo la localización de la violencia se ha desagregado desde un nivel nacional a uno regional, podemos inclusive escarbar con más profundidad e identificar en cuáles municipios y sectores de esos cinco estados los homicidios han ocurrido con mayor fuerza.

Si consideramos una de esas entidades, específicamente el Municipio Libertador del Distrito Capital,  encontraremos que, al igual que con la situación estatal, existen parroquias que poseen mayores tasas de homicidios, como es el caso de Coche, Santa Rosalía, San Juan y Antímano, según información del Monitor de Víctimas.

Y, si buscáramos ser más específicos con respecto a este asunto en estas cuatro parroquias del Municipio Libertador, podríamos no solo descubrir en cuáles sectores se ubican la mayoría de las muertes violentas, sino también desglosar cuáles son las principales causas y características de las mismas: el tipo de victimario, tipo de espacio donde ocurren, si es por robos, por narcotráfico o enfrentamientos con la autoridad.

Mientras que las autoridades locales no respondan, la sociedad civil sí lo hará

A pesar de que el manejo de esta información sea de domino público, no han existido hasta el momento políticas locales, regionales o nacionales que hayan sido efectivas al momento de reducir los homicidios. La guerra a la violencia a través de tratamientos militares y rígidos a la seguridad ciudadana solo han dejado tasas de homicidios cada vez más altas; familiares desamparados de un sistema de justicia digno, una población de jóvenes en situación de riesgo cada vez más vulnerable a convertirse en víctima o victimarios, y espacios públicos apoderados por el crimen y la oscuridad. Pese a esta situación, no pueden generalizarse los esfuerzos que realizan muchos para contener, de una forma u otra, la violencia en nuestra ciudad.

Sin embargo, en Caracas existen organizaciones de mucho poder local que están transformando la nueva forma de abordar el problema de los homicidios. Para esta ocasión, mencionaremos solo dos de ellas que pudimos identificar a través de los Talleres de Prevención de Violencia, que demuestran que sí es posible una ciudad de convivencia.

  1. Fundación Especialmente Amigos: Su trabajo se localiza en la comunidad de El Carmen, Antímano, y a pesar de que su objetivo es atender a jóvenes con discapacidad, la labor principal que lidera una de sus fundadoras se centra en incluir a jóvenes en situación de riesgo para formarlos y capacitarlos en la elaboración de actividades sociales, culturales y educativas que faciliten los procesos de inclusión entre las personas con discapacidad que atienden y la comunidad. Cuando dictamos el taller de prevención de violencia, varios de sus voluntarios habían sido secuestrados o robados en diferentes ocasiones, pero son ellos mismos los que a través de esta organización han decidido convertirse en el modelaje social de la referencia juvenil para El Carmen.
  2. Trazando Espacios: Su labor consiste en transformar espacios públicos a través de la inclusión de jóvenes de los sectores más vulnerables que experimentan un dinámico proceso de aprendizaje de herramientas de observación, diseño y construcción de dichos espacios. Para este equipo, lo fundamental es rescatar la cultura local de cada zona. El empoderamiento comunitario a través del conocimiento y la acción ha logrado recuperar lugares donde anteriormente predominaban los hechos violentos, pero que hoy en día son de y para la gente, los vecinos, niños y adultos.

Replicando lo bueno

Así como Fundación Especialmente Amigos y Trazando Espacios, existen una infinidad de organizaciones que desde el arte, la música, la danza, el deporte y la educación, están contribuyendo en cada comunidad que visitamos de las 23 parroquias del Municipio Libertador.

Finalmente, ahora que podemos imaginar el mapa de concentración de homicidios, el cual sabemos que tiene diferentes niveles territoriales y que existen experiencias de parte de la sociedad civil haciendo sus mayores esfuerzos para detener y disminuir la violencia, los únicos dos compromisos que faltan para incidir en la toma de decisiones cuando de políticas de reducción de homicidios se trata, es el del ciudadano común, involucrándose en este tipo de iniciativas y el de las autoridades institucionales, prestando más atención y recursos a fortalecerlas y replicarlas en otras localidades.

Así como nosotros, existen otros seis países de América Latina (Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, México y El Salvador) que forman parte de la campaña Instinto de Vida, interesados en visibilizar, intercambiar y replicar más casos exitosos que reduzcan a la vuelta de 10 años, 50% de los homicidios de la región.

Te invitamos a ver la ponencia de Juan Carlos Garzón «10 acciones que salvan vidas: El poder de lo local».

El poder de las organizaciones de base orientadas a la reducción de la violencia

¿Qué hemos hecho en las comunidades para prevenir la violencia?

Son más de dos años que cumplen los Talleres de Prevención de Violencia. Este proyecto comenzó como un experimento para involucrar a la comunidad en la solución de sus propios problemas locales relacionados con la violencia social. Robos, secuestros, abuso sexual, homicidios y consumo de drogas son las acciones cotidianas que grupos minoritarios realizan en espacios de la comunidad, que son públicos por preferencia. Por eso, nos basamos en la teoría de la concentración de violencia y puntos calientes «Crime Concentration and Hot Spot Dinamic in America Latina» (Jaitman & Ajzenman, 2016), la cual establece que la violencia se encuentra geográficamente concentrada en pocos lugares y en pocas personas. En ese sentido, decidimos diseñar una herramienta que nos permitiera junto con la comunidad:

  1. Comprender los conceptos básicos relacionados con la violencia expresiva y concentración de la violencia.
  2. Conocer los factores que permiten identificar a jóvenes en situación de riesgo.
    Identificar los puntos calientes de la comunidad.
  3. Desarrollar propuestas para intervenir con actividades sociales los puntos calientes identificados.
  4. Designar los responsables y fechas para llevar a cabo las propuestas de intervención en los puntos calientes.

En la Vega, por ejemplo, en el sector de la parte baja hay una cancha que es el sitio de reposo para las apuestas, presencia de armas y consumo de drogas. El coctel perfecto para atraer a jóvenes en situación de riesgo. Esta cancha fue identificada durante un taller como punto caliente por la comunidad mientras un grupo de jóvenes se refugiaba detrás de los muros del lugar para desembolsar sus ganancias o pérdidas de las jugadas que hacían. Wilson, uno de los líderes deportivos de la comunidad y participante del taller decía: “Ellos están ahí mismo, armados, y saben lo que estamos haciendo ahorita, no les gusta mucho porque se sienten amenazados, pero nos respetan”.

Una jornada de limpieza y algunas caimaneras fueron organizadas junto a los asistentes de ese taller para tomar ese espacio como lo que debía ser, un lugar de encuentro y de convivencia para todos. Hoy, después de varios meses, la comunidad sigue ocupando la cancha para el deporte y asambleas ciudadanas. Pues, Wilson dice: “Yo siempre voy a estar aquí. Esto es lo mío, venga quién venga, yo no paro el trabajo con los chamos”.

Recuperación de punto caliente en Plaza Bolívar de La Vega

Cada vez que hacemos los talleres encontramos a más de un Wilson que quiere rescatar a su comunidad de la violencia.  No por casualidad llevamos hasta la fecha 46 talleres realizados de prevención de violencia, 920 asistentes a los mismos, más de 126 puntos calientes identificados y 25 líderes comunitarios formados para facilitar los Talleres de Prevención de Violencia. Información que decidimos empezar a digitalizar a través de un mapa interactivo que marca la ubicación exacta y el tipo de hecho violento que ocurre en cada punto caliente. Según 109 puntos calientes procesados a través de esta herramienta tecnológica, hemos podido concluir que:

  1. En 52% de los puntos calientes identificados, el hecho violento que más genera preocupación en las comunidades es el robo.
  2. La mayoría de los espacios identificados como puntos calientes son descritos por la comunidad como lugares de desasistidos en su infraestructura por falta de alumbrado público y de mantenimiento.
  3. Las víctimas de los puntos calientes según participantes de los talleres se concentran en hombres jóvenes entre 15 y 35 años de edad.


¿Han dejado de ocurrir hechos violentos en los puntos calientes identificados en los talleres?

Recuperación de espacios por Caracas Mi Convive.

Vecinos, estudiantes, profesores, y comerciantes fueron los protagonistas del lanzamiento de “El Punto”, una herramienta diseñada por estudiantes de arquitectura de la UCV e @incursionesve para que la comunidad unida y organizada sea ejemplo y esta acción se replique en el resto de las plazas de Caracas. Caracas, 23/11/17. © Gabriel Osorio

Si bien es cierto que la comunidad señala los lugares donde se concentra la violencia y realiza actividades para recuperarlos, el mejor resultado que hemos tenido de esta herramienta comunitaria es la organización social que se despierta en cada uno de los líderes y vecinos de estos sectores, no solo para prevenir la violencia sino también para resolver otros problemas locales que acompañan a esos puntos calientes como el de la recolección de desechos sólidos, la falta de iluminación o, inclusive, la disposición de recursos económicos a través de bingos, rifas o “vacas”.

El orgullo y sentido de pertenencia se despierta en las comunidades durante el taller cuando derrumbamos los mitos alrededor de la violencia. Discutir con ellos que la violencia se concentra en pocos lugares y pocas personas nos permite reafirmar que toda la comunidad no debe ser etiquetada como violenta, elemento que empieza a despertar el poder sobre ellos en demostrar que son mayoría los que desean espacios para la convivencia y no para la violencia.

Las acciones frente a las posibles soluciones en los puntos calientes empiezan a ejecutarse cuando son los asistentes del taller quienes a punta de marcador, señalan en un mapa dónde ocurren la mayoría de hechos violentos, sin la participación y sus intervenciones, no habría mapeo posible de realizar.

Por último, la parte más álgida del taller, la cual es la elaboración de las propuestas para intervenir los puntos calientes, funciona como activador e integrador para una comunidad que ahora sabe dónde, qué y cuándo actuará de forma organizada para resolver en este caso, un problema puntual de prevención de violencia en alguna plaza, cancha o callejón de su comunidad.  Y que en muchas ocasiones, se convierte en una experiencia a replicar frente otros problemas locales que los involucren a todos.

Ni para la comunidad ni para nosotros es un secreto que existen responsables institucionales de los robos, homicidios o presencia de armas de los puntos calientes, pero hemos aprendido que hay también una cuota de poder importante en nuestras manos para proponer y llevar a cabo las soluciones que estén a nuestro alcance para cambiar esas realidades.

¿Qué retos nos esperan en las comunidades?

Es necesario seguir invirtiendo esfuerzos en el uso de herramientas tecnológicas como el mapa interactivo para procesar la información que se levanta en los talleres de prevención de violencia. Sería interesante profundizar en investigaciones que observen y analicen la dinámica de violencia que existe en los espacios urbanos señalados como puntos calientes, con el propósito  de identificar si existen patrones específicos que suman a su concentración de violencia.

Hay elementos teóricos relacionados con los Espacios Urbanos Seguros que explican los diferentes factores que inciden en la seguridad ciudadana o reducción de violencia de sectores específicos de la ciudad. Imaginemos un mapa interactivo no sólo con los puntos calientes, sino también con una caracterización exhausta de los mismos, que describa los aspectos sociales y urbanos, y, permita dar una mirada a una escala metropolitana de las estadísticas que sumen todos los datos en conjunto. Estos resultados, podrían intensificar nuestro trabajo basado en evidencias para tomar acciones más estratégicas de recuperación en los puntos calientes, que vengan sustentadas también por los hallazgos de este tipo de exploraciones.

Sabemos que el conocimiento con acción comunitaria a largo plazo pueden ser ejemplos de políticas locales que incidan significativamente en la reducción de violencia de las comunidades. Además, que las autoridades locales, también pudieran de alguna manera, involucrarse en estos procesos y generar confianza en sus ciudadanos que tanto aspiran justicia, orden y convivencia en los sectores donde viven.

La voluntad comunitaria está y se hace sentir en cada Wilson que interviene, aporta ideas y toma acciones al respecto, pero es necesario seguir sumando esfuerzos desde lo técnico, económico y político para generar los cambios a largo plazo de la Caracas posible, la Caracas de la convivencia.