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Caracas es Instinto de Vida

Comunidades se movilizan para reducir los homicidios de una de las ciudades más violentas del mundo

El 18 de noviembre, Caracas Mi Convive celebró en la Hacienda La Vega el valor de la vida en el evento Convivencia 2017, llevando a cabo el cierre de la campaña regional Instinto de Vida, al cual asistieron más de 3.000 ciudadanos de diferentes sectores de Caracas.

La desnormalización de la violencia ha sido uno de los objetivos estratégicos de Caracas Mi Convive, en el cual hemos enfocado gran parte de nuestros esfuerzos en el año. Hemos desarrollado piezas audiovisuales, actividades de protestas y alianzas con organizaciones de la sociedad civil. La organización de base para generar impacto es nuestra principal herramienta de trabajo y lo que nos permite articular con otros actores.

En este encuentro ciudadano, pudimos reunir a familias de los sectores más vulnerables y con mayores tasas de homicidio de la ciudad, a grupos de madres organizadas que han perdido a sus hijos en manos de la violencia estatal, a jóvenes que han visto violentados sus derechos por el accionar de los cuerpos policiales y otros que han estado involucrados en hechos violentos o han perdido a seres queridos y, aun así, han decidido tomar el camino del trabajo comunitario para interrumpir el ciclo de violencia.

Este es el caso de muchos habitantes de la Cota 905, un sector de Caracas que ha sido azotado por las políticas de mano dura promovidas por el gobierno (denominadas OLP). Muchas de estas personas aprecian la oportunidad de poder compartir con el otro en un espacio distinto y de convivencia, porque incluso en su propia comunidad sienten miedo de que en cualquier momento la violencia, representada por un funcionario de la fuerza pública, pueda entrar en sus casas.

A pesar de esta situación, en el momento de las presentaciones culturales, fueron los grupos de la Cota 905 quienes pusieron más empeño y dedicación. En Caracas Mi Convive sabemos que si trabajamos de la mano con los sectores más afectados por la violencia podemos empezar a generar transformaciones profundas porque hemos visto su disposición de superación y trabajo. Como dijo Roberto Patiño “Soñamos con una Venezuela  donde se desarrolle una empresa de tecnología que compita con sus productos en todo el mundo, y la fundadora sea una chama nacida en la Cota 905”.

Durante el evento, aprovechamos la ocasión para posicionar el mensaje de los socios de Casa de las Estrategias (Colombia) sobre “Nada Justifica el Homicidio” y compartir las historias de nuestros Cuéntame Convive a través de postales de Instinto de Vida y los materiales audiovisuales de sus testimonios. Además, dimos a conocer nuestro reporte del Monitor de Víctimas de julio 2017.

 

Actividad Convivencia 2017, material de la Campaña Instinto de Vida. Caracas, 17/11/17. © Eglys Marquina

Con el objetivo de seguir fortaleciendo esfuerzos con diferentes tipos de actores, pudimos en este encuentro compartir con políticos, diplomáticos, empresarios y otras organizaciones sociales nuestras experiencias durante todo un año de trabajo de organización social y desnormalización de violencia, movilizaciones e investigaciones realizadas alrededor de la reducción de los homicidios.

En el área de conocimiento e investigación, el proyecto Monitor de Víctimas desde sus inicios en el mes de mayo hasta el momento, ha levantado 900 registros de homicidio, publicado más de 50 noticias, 10 reportajes de investigación y 4 reportes analíticos. La intención con esta iniciativa, además de hacer de carácter público las cifras de los homicidios que ocurren en el Área Metropolitana de Caracas, es también dar a conocer las consecuencias detrás de cada vida perdida en manos de la violencia. Por ejemplo, la cantidad de niños y niñas que quedan huérfanos de padre y los efectos psicológicos que esto puede tener en el manejo del dolor y reparación del duelo.

Como historias de resiliencia y bajo el concepto de desnormalización de violencia, hemos publicado 27 testimonios o historias de personas que han sido víctimas secundarias de homicidios pero que hoy son líderes en sus comunidades por el trabajo social y de prevención de violencia que realizan. Del mismo modo, logramos realizar 15 entrevistas por radio a los protagonistas de estas historias que fueron transmitidos por el programa Cuéntame Convive de la plataforma Humano Derecho Radio de la organización de uno de los socios de la campaña en Venezuela, Redes Ayuda.

A través del proyecto Red de Atención a la Víctima, hemos acompañado a 40 familiares de víctimas de homicidio en su proceso. Alrededor de 30 líderes comunitarios han sido formados en primeros auxilios psicológicos, 80 personas han participado en grupos de apoyo y otras 180 personas han formado parte de actividades de reparación colectiva en nuestros 3 homenajes realizados en las comunidades donde vivían aquellos seres queridos que perdieron la vida de forma violenta.

Una de nuestras experiencias más significativas fue el homenaje que realizamos en la Cota 905, durante esta actividad que tomó varias semanas de trabajo junto a Incursiones, varios niños expresaron sus miedos  por convertirse en adultos o adolescentes  “no quiero crecer porque me van a matar”, nos decían. Sin embargo, fueron estos mismos niños junto al resto de la comunidad que estuvo presente, los que también reclamaron los espacios que para ellos están cargados de memorias relacionadas con la contaminación de armas, consumo de drogas y homicidios.

Sembrando Vida en la Cota 905

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

Por último, junto a los demás socios de Venezuela (Reacin, Redes Ayuda, Efecto Cocuyo y Runrunes) y otras organizaciones civiles, hemos realizado 5 movilizaciones de calle enmarcadas específicamente en el control de armas y por las vidas perdidas durante las protestas que atravesó Venezuela durante este año. También, hemos organizado espacios de discusión y debate acerca de los homicidios desde diferentes perspectivas: en torno a las armas, las comunidades, las víctimas y el lenguaje; en diferentes espacios de tipo académico y ciudadano. Con expertos reconocidos en el área del activismo político y comunitario, arquitectos, urbanistas, periodistas, sociólogos y psicólogos.

Lanzamiento IDV en Artigas

No cabe duda que para reducir en América Latina los homicidios en un 50% a la vuelta de 10 años, es necesario seguir sintiendo nuestro Instinto de Vida, alzar la voz a través de la convivencia, las historias de vida, la investigación y la movilización para que nos convirtamos en la región más visitada del mundo y no la más violenta, para que seamos ejemplo internacional de políticas públicas basadas en evidencia que respeten el valor de la vida. Brasil, Colombia, Guatemala, México, Honduras, El Salvador y nosotros, Venezuela, a pesar de las diferencias en tamaños, lenguajes y costumbres, estamos más convencidos que nunca que cada persona cuenta y que sólo juntos podremos apoyarnos los unos a los otros en la labor más importante de todas: la vida.

Derecho a la memoria

¿Cómo le ponemos cifra al dolor?

En una ciudad que se ha posicionado como la más violenta del mundo y en la que ocurren alrededor de 10 homicidios al día (Seguridad, Justicia y Paz, 2016), se han naturalizado las expresiones de violencia. El valor de la vida y de las personas detrás de cada homicidio son opacadas por las altas cifras de muertes violentas.

Red de Atención a la Víctima es un proyecto que nace al entrar en contacto con numerosas familias y comunidades que han visto como sus dinámicas han sido alteradas por la violencia letal. Una población que además se encuentra desatendida y silenciada por la impunidad y la falta de políticas de investigación e intervención que permitan mitigar, proteger y atender sus necesidades.

De esta manera se busca prestar atención psicosocial a los familiares de las víctimas y realizar un acompañamiento individual, familiar o comunitario orientado a hacer frente a la pérdida violenta del ser querido. Se busca promover el bienestar, el apoyo emocional y social a los familiares y desarrollar capacidades que permitan elaborar el duelo sin recurrir al ajuste de cuentas. Todo esto con el apoyo de líderes comunitarios sensibilizados en el tema y la atención de aliados especialistas en el área legal y psicológica.

La Red de Atención a la Víctima ha apoyado a 330 víctimas de la violencia para generar mecanismos de desnormalización, reconocimiento y articulación. Hemos acompañado a 40 familiares de víctimas de homicidio en su proceso. A través de visitas, llamadas e invitaciones a actividades comunitarias se pretende estimular la participación ciudadana e identificar y canalizar, en lo posible, las necesidades de cada caso: asesoría legal, atención psicológica, denuncias, contacto con otros familiares de víctimas. Alrededor de 30 líderes comunitarios han sido formados en primeros auxilios psicológicos para lograr estos objetivos. 80 personas han participado en grupos de apoyo y otras 180 personas han formado parte de actividades de reparación colectiva; en las que se construye el recuerdo de la víctima o el significado de algún hecho violento y se sensibiliza a la comunidad sobre la pérdida violenta de un ser humano.

 

El poder de la narración

El acompañamiento inicia con una visita: un acercamiento personal en el hogar de la familia. Donde se invita a contar la historia de la víctima, a ir más allá de la cifra, conocer su nombre, su historia: ¿quién era, qué hacía, qué rol desempeñaba dentro de la familia, cuáles eran sus sueños, cómo ocurrieron los hechos y de qué manera están enfrentando la pérdida y el vacío que dejó?

Esta narración naturalmente moviliza múltiples emociones: tristeza, dolor, ira, rabia. Pero en ella también se inician procesos que le permiten a la persona reparar y elaborar la pérdida. Al construir y comunicar la historia, el doliente reordena los hechos, descubriendo muchas veces nuevos significados dentro de la misma experiencia. Por su lado, al ser escuchada su historia, se está reconociendo su pérdida y sufrimiento, recuperando a su vez la dignidad de la víctima.

Elizabeth Tarrío es una mujer de 58 años de edad. Su único hijo, Víctor, fue asesinado en el año 2012 por un efectivo de la Guardia Nacional en lo que se denomina un crimen pasional. Actualmente Eli (como la llamamos) dirige y supervisa la logística y el funcionamiento de los 10 comedores del programa Alimenta La Solidaridad, en el que se benefician 940 niños en situación de hambre de distintas comunidades. En el último año Eli ha contado su historia en numerosas ocasiones: a compañeros de trabajo, en pequeñas reuniones, en presentaciones y ponencias, entrevistas e incluso para las producciones audiovisuales del proyecto Cuéntame Convive (visita Cuéntame Convive Elizabeth Tarrío). Unos días atrás, en un encuentro con todo el equipo de Caracas Mi Convive, reproducimos unos cuantos videos, entre ellos el de Eli. Al terminar, se volteó y le comentó a las personas sentadas a su lado: “Es increíble como cada vez que cuento mi historia o veo el video, siento dolor, pero también calma, calma y orgullo de lo que hago. Me motiva a seguir”.

A retomar el control

La experiencia nos ha demostrado que la atención psicológica individual no suele encontrarse entre las necesidades principales de los familiares de las víctimas. Más allá de la complejidad y particularidad de los procesos que se acompañan, las características de la población con la que trabajamos merman el interés o valor que puede tener este tipo de apoyo: inmersos en un contexto de exclusión social, con dificultades para satisfacer las necesidades básicas, una alta exposición a violencia y sometidos mecanismos de control del Estado, la demanda de este tipo de atención escasea.

Sin embargo, el valor que atribuyen a los grupos de apoyo y espacios de encuentro e intercambio es mayor.

Cuando revisamos los casos con los que hemos tenido contacto, encontramos que 35% de estos homicidios han sido cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado. Esto naturalmente genera mayor ira, desesperanza y aislamiento en muchos de los familiares. Sin embargo, una atención individualizada no es suficiente. Se deben tomar en cuenta los aspectos sociales y políticos vinculados a las violaciones de los Derechos Humanos.

Resulta necesario entonces encontrar un equilibrio entre el apoyo psicológico y actividades que ayuden a retomar el control sobre sus vidas. Es por esto que, para el 2018, queremos promover la construcción de relaciones entre los familiares de las víctimas que deriven en espacios de encuentro en los que se procese colectivamente la experiencia y el dolor de manera creativa. Nos planteamos estimular el intercambio de ideas, necesidades y expectativas que impulsen la creación de un músculo de denuncia y documentación de estas violaciones a los DDHH, medidas que resultan reparadoras para este tipo de experiencias (Beristain, 2012).

Aseguramos que es urgente atender estos casos rápidamente, pues las secuelas de la violencia y los traumas generados por ella limitan la capacidad de actuar de las comunidades, desarticulando el tejido social y reduciendo sus oportunidades de desarrollo. Ante este reto, nos hemos planteado la expansión de nuestra red para el 2018: sumando más voluntarios y organizaciones que nos ayuden a establecer un proceso claro de acompañamiento psicosocial, y así poder traducir estas experiencias en relatos con aprendizajes que permitan formular acciones y políticas dirigidas al acompañamiento de víctimas de violencia.

Monitor de Víctimas cumple 6 meses

Monitor de Víctimas: Seis meses después

Sin datos no es posible la comprensión exhaustiva de un problema ni la elaboración de políticas públicas. Ante la opacidad de la información del Estado sobre la seguridad ciudadana en Venezuela y en particular en la ciudad de Caracas, el Monitor de Víctimas es una plataforma que levanta información independiente.

El Monitor de Víctimas es un proyecto impulsado por Caracas Mi Convive y la plataforma digital Runrun.es que combina participación ciudadana con periodismo de datos e investigación. A través de la recolección de información sobre los homicidios que ocurren en Caracas, se busca caracterizar los hechos e identificar patrones que contribuyan con el diseño de políticas públicas orientadas a reducir la violencia.

El 1 de mayo de 2017 comenzamos a recolectar los datos de homicidios en los cinco municipios de Caracas y en los primeros seis meses se han levantado 900 registros de homicidio (haciendo uso de una aplicación móvil), se han publicado más de 50 noticias, 10 reportajes de investigación y hemos producido 4 reportes analíticos. En muchos de estos reportajes, líderes comunitarios de toda Caracas han hecho aportes que nos permiten contar las historias de las víctimas desde la perspectiva de sus familiares y las comunidades.

En este tiempo y gracias a la información producida, hemos descubierto y denunciado situaciones muy alarmantes que, de no ser por este proyecto, hubiesen quedado enterradas.

Específicamente, se ha encontrado que las fuerzas de seguridad del Estado han sido responsables de 40% de los homicidios en Caracas. Sus víctimas son principalmente hombres jóvenes entre 18 y 30 años de edad. Además, las ejecuciones extrajudiciales se han convertido en un procedimiento común de estos organismos, ya que en solo seis meses se han registrado 118 casos. Esto último representa una grave violación a los derechos humanos.

Una madre de San Agustín, cuyo hijo fue víctima de la violencia policial en junio de este año, en su propia casa por una “equivocación”, y que luego fue clasificado como un enfrentamiento por los cuerpos de seguridad, nos comentó que mes y medio después del suceso, la policía se presentó nuevamente en su casa y al preguntar por la orden de allanamiento el oficial sacó su arma, apuntando hacia su cara y respondió: “mire señora, la orden de allanamiento es esto, ve”.

Estos delitos institucionalizados a través de las OLP y otros operativos, pasan desapercibidos a la opinión pública. Las condiciones desiguales bajo las cuales se desarrollan las comunidades más vulnerables de la ciudad las posicionan como escenarios propicios para crímenes del Estado, generando una respuesta social violenta a sus acciones y alimentando, en consecuencia, el círculo de violencia y exclusión de los sectores populares.

Por otro lado, se ha descubierto que cada homicidio genera, en promedio, un niño o joven menor de edad huérfano, situación ante la cual no existen políticas públicas. La abuela de Andrés, un niño de 5 años que perdió a su papá durante una OLP en la Cota 905, comenta lo siguiente: Yo digo que él (Andrés) necesita un poquito de ayuda, porque de hecho él no puede ver a la policía, a él le dicen ´ahí vienen los de negro´ y ese niño se pone a temblar… Él cambió mucho, era un niño muy, muy cariñoso y ahorita se encierra, no le gusta hablar, es muy tímido. Cuando dice que no quiere hablar, no habla, ni siquiera conmigo.

Sobre este tema escribimos en nuestro reporte del mes de julio: Según su edad, los niños y niñas huérfanos pueden manifestar tensión emocional, apatía y miedo a través de pesadillas, rechazo al alimento, retroceso psicomotor y dificultades para separarse de la madre. Muchos de los hijos de personas desaparecidas, asesinadas o torturadas han manifestado problemas afectivos, de apetito y sueño, retraso escolar o evasión de la realidad. Es decir, si no se atiende esta grave problemática de forma inmediata por medio de políticas públicas focalizadas, las consecuencias de largo plazo sobre los niños y jóvenes pueden ser irreversibles.

Este proyecto cobra mayor importancia en el contexto de violencia crónica que está atravesando la sociedad venezolana en general y caraqueña en particular. Los datos y las estadísticas oficiales de homicidio se han dejado de publicar y los cuerpos policiales, que se suponen deben velar por la seguridad de la población se han convertido en el principal grupo victimario.

Monitor de Víctimas es un esfuerzo de dos organizaciones de la sociedad civil que se niegan a quedarse de brazos cruzados y que, por el contrario, desean documentar y denunciar los hechos, contar las historias de las víctimas desde una óptica cercana y proponer alternativas.

Por esta razón, para el 2018 queremos seguir levantando información, profundizar nuestro entendimiento sobre las causas, perfiles y motivaciones de la violencia para poder contribuir a la generación de conocimiento y realizar propuestas de políticas públicas concretas y viables. También, tenemos planificado publicar una página web, realizar foros junto a otras organizaciones de la sociedad civil, en el marco de la campaña #InstintoDeVida, y continuaremos publicando reportajes e investigaciones y denunciando los abusos policiales.

Reporte Monitor de Víctimas: Junio

Reporte del mes de junio del Monitor de Víctimas

Durante el mes de junio el Monitor de Víctimas recolectó información asociada a 131 homicidios en el Área Metropolitana de Caracas. Su análisis permitió identificar que los funcionarios de seguridad del Estado, tanto civiles como militares, se han convertido en uno de los principales grupos victimarios en Caracas, por encima de las bandas criminales, en tanto que fueron responsables de 35% de los homicidios del mes.

Denunciar estos hechos es necesario para que la sociedad tome conciencia sobre la magnitud del problema. Es por ello que junto al medio digital Runrun.es damos visibilidad a estos hechos que muchas veces son ignorados o buscan ocultarlos.

Lee el reporte completo aquí:

¿10 homicidios más o 10 vidas menos?

El principal organizador de la violencia estructural y social en Venezuela es el Estado

“¿Y cuántos muertos van?”

Fue la pregunta recurrente durante el pasado domingo 30 de julio donde de manera casi profética se esperaba al menos un homicidio en el marco de las manifestaciones y elecciones de los candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente propuesta por el Gobierno nacional.

Son las 9:00 a.m. y la violencia ya cobra el primer homicidio en el estado Anzoátegui.

12:00 del mediodía y aumenta a 3 la cifra de personas fallecidas. Menos de dos horas después, 1:40 pm y ahora son 4 las personas que han perdido la vida.

3:15 pm y la tarde solo parece intensificar la violencia, 6 personas era – desafortunadamente en tiempo pasado – el saldo hasta el momento de asesinados.

5:30 pm, casi se duplica el vergonzoso número con un total de 10 personas que mueren a causa de homicidio en el país.

Colectivos, efectivos del Plan República, CICPC, manifestantes, impactos de balas en el rostro, en el cuello, disparos, son los elementos que ilustran las 10 muertes de 10 venezolanos, todos hombres entre 13 y 55 años de edad que a partir de ahora les quedará pendiente una historia que contar.

¿Por qué se mata?

En un país en el que encabeza las ciudades más violentas del mundo, el primer paso para enfrentar este problema es asumir que aquí se mata porque se puede. Roberto Briceño-León plantea en su libro “Ciudades de Vida o Muerte” que uno de los aspectos que influyen significativamente en el aumento de los homicidios es la falta de institucionalidad, definida como el conjunto de normas sociales para convivir y relacionarnos unos con otros. Son esas normas que de manera formal o informal están hoy desvanecidas cuando se trata del respeto por la vida, por el otro.

Esa falta de institucionalidad no solo queda en evidencia por el hecho de que asesinatos como los del 30 de julio quedarán impunes en la mayoría de los casos, sino también por la tendencia cada vez más tajante en la forma de resolver nuestros conflictos y diferencias.

Parece lógico recurrir a la violencia frente al que piensa, habla o actúa diferente a mí, antes de detenerme a conversar o a dejar a un lado cuál dolor o causa es la más importante, para buscar una solución en conjunto.

El valor de la vida en Venezuela

¿Es necesario preguntarnos por qué mataron a Ricardo Campos, Luis Zambrano, Luis Ortis, Albert Rosales, Juan Gómez, Adrián Rodríguez, Julio Manrique, José Sanchez, Miguel Urdaneta y Ronald Rosales? No lo creo. No es normal matar y no hay razón que justifique quitarle la vida a otra persona. Cada venezolano que muere debe ser importante para nosotros y en especial para las autoridades, que son los que deben proteger la vida de todos.

Entonces, ¿nos quedamos esperando a que nos toque?

Si algo es cierto, es que esta cultura de violencia política y social que nos ha tocado vivir sí tiene solución. Existen casos exitosos en Caracas que pueden demostrarle a los gobiernos locales y nacionales que el Manodurismo y la guerra a la violencia para combatirla son políticas fracasadas que hoy en día, no han demostrado disminuir ninguna de las tasas de homicidios de nuestras ciudades. ¿Por qué no replicar experiencias como las de Doris Barreto de Catuche? Que junto a otras madres de su comunidad lograron un pacto social entre bandas para que no se mataran unos con otros, logrando que durante 4 años no hubiera un solo homicidio en su sector. Definitivamente, hace falta lupa en este tipo de casos para replicar lo bueno, y más si se trata de prácticas y estrategias que utilizan métodos pacíficos, de discusión y de acuerdos.

DORIS BARRETO Y LAS MADRES DE CATUCHE 

¡Recuperemos nuestro Instinto de Vida!


En Caracas Mi Convive nos hemos concentrado en visibilizar y trabajar junto a casos como los de Doris Barreto. Creemos en la capacidad de las comunidades para transformar y resolver sus propios problemas locales a través de talleres de prevención de violencia, apoyo a las víctimas e investigación. No somos los únicos que padecemos de la epidemia de violencia, así como Venezuela, 6 países más de América Latina como Brasil, México y Colombia, estamos ahora mismo sumando esfuerzos con la campaña #InstintoDeVida para promover y exigir la reducción de los homicidios en la región, retomando las buenas prácticas comunitarias e institucionales que han demostrado resultados positivos.

Nuestro llamado es a que despierte el Instinto De Vida en las comunidades, autoridades, organizaciones sociales, comunicadores y empresas del sector público y privado para que empecemos a lograr avances significativos en todo el país y que no vuelva a ser normal un día como el 30 de julio con 10 homicidios en menos de 17 horas.

Reporte Monitor de Víctimas: Mayo

Presentamos el primer reporte de nuestro proyecto Monitor de Víctimas, que se dedica a contabilizar, estudiar y comprender los homicidios registrados en la Gran Caracas.

En este reporte encontrarás, en primer lugar, una descripción de las estadísticas recolectadas para el mes de mayo de 2017, y luego un análisis de tres estadísticas en particular: homicidios por balas perdidas, homicidios por armas de fuego y violencia estatal. Estos casos, al ser comparados con cómputos de otros países de la región, revelan el grave problema de violencia en la capital de Venezuela.

Caracas fue la ciudad sin conflicto bélico más violenta del mundo en el año 2015 y también en 2016. Con una tasa de homicidios de 130,35 por cada 100 mil habitantes. Durante 2014-2015 a nivel nacional se reportaron, en promedio, 2,4 casos por bala perdida al mes, mientras que solo en el mes de mayo de 2017 se levantaron 12 casos por balas perdidas.

En este último periodo, en Caracas, 31,5% de los homicidios fueron perpetrados por las fuerzas de seguridad del Estado. Esto indica que es necesario adoptar acciones específicas con el objetivo de entender y reducir la violencia ejercida por el Estado. Urge diseñar e implementar una política de desarme seria y efectiva en esta zona del país.

En futuros reportes, haciendo uso de una mayor cantidad de datos, Caracas Mi Convive profundizará el análisis que se ha llevado a cabo para aumentar la comprensión que se tiene sobre este grave problema y así poder realizar propuestas de política pública basadas en evidencia y experiencias exitosas.

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