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Campaña regional Instinto de Vida

América Latina sigue alzándose contra los homicidios

América Latina alberga alrededor de 8% de la población mundial, sin embargo, concentra la mayor parte de los homicidios en el mundo, pues 38% de ellos ocurren en esta región. El problema recae especialmente en siete países: Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, Guatemala, México y Venezuela. Por esta razón, distintas organizaciones, cansadas de ver lo que ocurre en estos lugares, decidieron crear la alianza latinoamericana Instinto de Vida.

En el marco de esta campaña por la desnormalización de la violencia, las organizaciones participantes, a través de sus investigaciones, descubrieron que mediante actividades culturales y de pacificación, las víctimas lograron dejar de justificar los homicidios y comenzaron a pedir justicia por sus familiares.

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Por ello, estas organizaciones comenzaron a realizar diversos eventos culturales, en cada uno de estos países, para concienciar sobre dicha problemática y generar cambios.  A partir de estas acciones,  más personas se suman al trabajo de la prevención de la violencia.

Caracas Mi Convive es una de estas organizaciones que día a día trabaja por la desnormalización de la violencia. Ve el siguiente material audiovisual donde se recaban testimonios de varios organizadores de esta campaña regional.

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#NiUnaVíctimaMás

 

Darwilson, César y Ángel. Sus rostros, nombres y fechas de defunción se plasmaron los dos últimos sábados de febrero en tres paredes de Los Jardines de El Valle como parte de un homenaje a sus vidas. Dos días dedicados a escuchar sus historias, las que cuentan sus familiares, a darle voz a lo silenciado y exigir el cese de las violaciones a los Derechos Humanos que se han estado cometiendo en las comunidades populares en los últimos seis años, que han acabado con la vida de más de 178 personas en los últimos 8 meses (según los datos levantados por el Monitor de Víctimas, 2018), y que han derivado en un clima de miedo, desconfianza y pérdida de apoyo social en la comunidad.

Cada familia seleccionó cuidadosamente una pared, una que tuviese significado para sus hijos: donde solía trabajar, donde pasaba tiempo con sus amigos y donde cayó el día que fue asesinado. Allí se plasmaron sus rostros, los rostros de tres jóvenes que no murieron en condiciones normales, sino que fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales cometidas por funcionarios policiales amparados por las políticas de mano dura implementadas por el Estado venezolano desde el 2013. Los familiares exigen: #NiUnaVictimaMas

Junto a la Organización de Familiares de Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos (Orfavideh), a la que pertenecen los padres de los tres jóvenes, la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin), el artista Jesús Briceño de Haciendo Ciudad y la Red de Atención a la Víctima de Mi Convive, creamos un espacio de reparación colectiva en la que los familiares de los jóvenes y los vecinos de su comunidad recordaron sus vidas y problematizaron las políticas y acciones deliberadas que terminaron con sus vidas.

Sus historias

Darwilson

Tenía 20 años y estaba por comenzar a estudiar ingeniería informática. Darwilson y su familia fueron hostigados y extorsionados durante cuatro meses por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), hasta que el 11 de junio del 2013 Darwilson fue asesinado con arma de fuego, en su propio hogar, por los mismos efectivos que venían acosándolos y quienes su madre había denunciado previamente en la Fiscalía. Las vidas de su madre, padre y hermana, ahora giran alrededor del dolor y el vacío que dejó la muerte inesperada y violenta. Su madre (Aracelis) se convirtió en activista de Derechos Humanos y fundó Orfavideh para acompañar a otras familias víctimas de violaciones similares.

Aracelis y Euclides (padres de Darwilson) posando con el mural. Caracas 03/03/18. Foto: Carlos Escobar


César

Lo llamaban Malala, un joven de 21 años de edad, padre de un niño recién nacido con su novia. Trabajaba como vendedor informal en El Valle y muchas veces apoyaba a su madre (María) con la venta de plátanos. El 7 de enero de 2016, César celebraba el embarazo de su hermana con un grupo de amigos. A las cinco de la mañana, un grupo de funcionarios policiales entró a la comunidad, unos minutos después César recibió dos impactos de bala que acabaron con su vida. El informe policial de los hechos coloca “muerte en enfrentamiento”.

María colocando flores en el mural de su hijo. Caracas, 03/3/18. Foto: Carlos Escobar


Ángel

Tenía 24 años edad y era padre de cuatro niños con su esposa Daniela, con quienes vivía en Los Jardines de El Valle. De profesión barbero, Ángel montaba y desmontaba todos los días un toldo en la calle 14 de Los Jardines, donde atendía y rasuraba a los hombres de la comunidad. El 10 de marzo de 2016, Ángel salió de su casa a trabajar, cuando fue sorprendido por dos funcionarios policiales vestidos de negro y con los rostros cubiertos, fue sometido, aislado y finalmente asesinado con un arma de fuego. El informe policial coloca a Ángel como cabecilla de una banda delictiva de la zona y afirma que murió en un enfrentamiento con el cuerpo de seguridad. En la escena fueron sembradas como evidencias un arma de fuego y un radio walkie-talkie.

Esposa e hijos de Ángel observando como se pinta el mural. Caracas, 24/2/18. © Gabriel Osorio.


¿Qué tenían en común estos tres jóvenes? 
Todos eran hombres, con edades entre 20 y 25 años, habían crecido y vivido en El Valle, fueron asesinados en su comunidad por funcionarios policiales y posteriormente clasificados como delincuentes que habían muerto en enfrentamiento.

Espacio para reparar

Cuando el artista comenzaba a pintar, Aracelis (madre de Darwilson) se acercó para entregar un papel con un mensaje escrito, una dedicatoria que quería incluir en el mural de su hijo:

La justicia pronto llegará y tú descansarás en paz.
Yo quedo con la misión que en mí dejaste,
defendiendo el derecho a la vida
y los derechos humanos de las personas.
Para mí no estás muerto,
vives en cada joven con vida.

Dedicatoria para mi hijo Darwilson, Aracelis (2018)

Aracelis pintando la dedicatoria a su hijo. Caracas, 24/2/18. © Gabriel Osorio.

Cuando nos acercamos a la pared que María, la madre de César, había seleccionado para el mural de su hijo, observamos cómo los balcones y las ventanas de las casas aledañas se empezaron a llenar de vecinos. Fue en esa calle que César recibió los impactos de bala que le quitaron la vida:

– “Él cayó aquí, y nadie hizo nada.” – dijo María.

– “¿Nadie hizo nada?” – dijo una vecina que escuchó el comentario de María- “Mamita todos los vecinos nos metimos, empezamos a gritar, a pedirle que se lo llevaran preso, pero que no lo lastimaran. Algunos hombres hasta le lanzaron piedras y botellas a los policías, pero no funcionó… eso era demasiado plomo que no dio chance de hacer mucho.”

El espacio que se creó en esa calle permitió que la vecina contara a María lo que recuerda de esa mañana. Un giro inesperado en la búsqueda de la verdad que María persigue desde el día del homicidio, pero además, una forma de apoyo y reconocimiento social que probablemente se había perdido, a causa de la violencia de la que ha sido víctima la comunidad. Para Aracelis, el simbolismo detrás del mural la movió a expresar, a través de la escritura, el sentido que ha encontrado en la dolorosa pérdida de su hijo, y compartirla con los miembros de su comunidad.

Pensar en reconectar

Las historias de Darwilson, César y Ángel se suman a otras cientos de historias de ejecuciones extrajudiciales, otras cientos de familias que han tenido que hacer frente al dolor y cuyas relaciones o redes pudieron haberse fracturado por la violencia y el miedo a las consecuencias de hablar de aquello que se atestigua en las calles de la comunidad, cuando los cuerpos policiales están por la zona.

Esta es la primera acción del año dirigida a la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación, reales o simbólicas, de los familiares de las víctimas. El primero de los escenarios que busca restaurar es la dignidad de las familias que han sufrido una pérdida violenta, reconstruir las relaciones de apoyo entre los vecinos y exigir una respuesta institucional, denunciando las fallas del sistema que en vez de proteger a los ciudadanos, los persigue y los asesina sin mediar palabra. Es la primera vez que se dice: #NiUnaVíctimaMás.

Caracas es Instinto de Vida

Comunidades se movilizan para reducir los homicidios de una de las ciudades más violentas del mundo

El 18 de noviembre, Caracas Mi Convive celebró en la Hacienda La Vega el valor de la vida en el evento Convivencia 2017, llevando a cabo el cierre de la campaña regional Instinto de Vida, al cual asistieron más de 3.000 ciudadanos de diferentes sectores de Caracas.

La desnormalización de la violencia ha sido uno de los objetivos estratégicos de Caracas Mi Convive, en el cual hemos enfocado gran parte de nuestros esfuerzos en el año. Hemos desarrollado piezas audiovisuales, actividades de protestas y alianzas con organizaciones de la sociedad civil. La organización de base para generar impacto es nuestra principal herramienta de trabajo y lo que nos permite articular con otros actores.

En este encuentro ciudadano, pudimos reunir a familias de los sectores más vulnerables y con mayores tasas de homicidio de la ciudad, a grupos de madres organizadas que han perdido a sus hijos en manos de la violencia estatal, a jóvenes que han visto violentados sus derechos por el accionar de los cuerpos policiales y otros que han estado involucrados en hechos violentos o han perdido a seres queridos y, aun así, han decidido tomar el camino del trabajo comunitario para interrumpir el ciclo de violencia.

Este es el caso de muchos habitantes de la Cota 905, un sector de Caracas que ha sido azotado por las políticas de mano dura promovidas por el gobierno (denominadas OLP). Muchas de estas personas aprecian la oportunidad de poder compartir con el otro en un espacio distinto y de convivencia, porque incluso en su propia comunidad sienten miedo de que en cualquier momento la violencia, representada por un funcionario de la fuerza pública, pueda entrar en sus casas.

A pesar de esta situación, en el momento de las presentaciones culturales, fueron los grupos de la Cota 905 quienes pusieron más empeño y dedicación. En Caracas Mi Convive sabemos que si trabajamos de la mano con los sectores más afectados por la violencia podemos empezar a generar transformaciones profundas porque hemos visto su disposición de superación y trabajo. Como dijo Roberto Patiño “Soñamos con una Venezuela  donde se desarrolle una empresa de tecnología que compita con sus productos en todo el mundo, y la fundadora sea una chama nacida en la Cota 905”.

Durante el evento, aprovechamos la ocasión para posicionar el mensaje de los socios de Casa de las Estrategias (Colombia) sobre “Nada Justifica el Homicidio” y compartir las historias de nuestros Cuéntame Convive a través de postales de Instinto de Vida y los materiales audiovisuales de sus testimonios. Además, dimos a conocer nuestro reporte del Monitor de Víctimas de julio 2017.

 

Actividad Convivencia 2017, material de la Campaña Instinto de Vida. Caracas, 17/11/17. © Eglys Marquina

Con el objetivo de seguir fortaleciendo esfuerzos con diferentes tipos de actores, pudimos en este encuentro compartir con políticos, diplomáticos, empresarios y otras organizaciones sociales nuestras experiencias durante todo un año de trabajo de organización social y desnormalización de violencia, movilizaciones e investigaciones realizadas alrededor de la reducción de los homicidios.

En el área de conocimiento e investigación, el proyecto Monitor de Víctimas desde sus inicios en el mes de mayo hasta el momento, ha levantado 900 registros de homicidio, publicado más de 50 noticias, 10 reportajes de investigación y 4 reportes analíticos. La intención con esta iniciativa, además de hacer de carácter público las cifras de los homicidios que ocurren en el Área Metropolitana de Caracas, es también dar a conocer las consecuencias detrás de cada vida perdida en manos de la violencia. Por ejemplo, la cantidad de niños y niñas que quedan huérfanos de padre y los efectos psicológicos que esto puede tener en el manejo del dolor y reparación del duelo.

Como historias de resiliencia y bajo el concepto de desnormalización de violencia, hemos publicado 27 testimonios o historias de personas que han sido víctimas secundarias de homicidios pero que hoy son líderes en sus comunidades por el trabajo social y de prevención de violencia que realizan. Del mismo modo, logramos realizar 15 entrevistas por radio a los protagonistas de estas historias que fueron transmitidos por el programa Cuéntame Convive de la plataforma Humano Derecho Radio de la organización de uno de los socios de la campaña en Venezuela, Redes Ayuda.

A través del proyecto Red de Atención a la Víctima, hemos acompañado a 40 familiares de víctimas de homicidio en su proceso. Alrededor de 30 líderes comunitarios han sido formados en primeros auxilios psicológicos, 80 personas han participado en grupos de apoyo y otras 180 personas han formado parte de actividades de reparación colectiva en nuestros 3 homenajes realizados en las comunidades donde vivían aquellos seres queridos que perdieron la vida de forma violenta.

Una de nuestras experiencias más significativas fue el homenaje que realizamos en la Cota 905, durante esta actividad que tomó varias semanas de trabajo junto a Incursiones, varios niños expresaron sus miedos  por convertirse en adultos o adolescentes  “no quiero crecer porque me van a matar”, nos decían. Sin embargo, fueron estos mismos niños junto al resto de la comunidad que estuvo presente, los que también reclamaron los espacios que para ellos están cargados de memorias relacionadas con la contaminación de armas, consumo de drogas y homicidios.

Sembrando Vida en la Cota 905

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

Por último, junto a los demás socios de Venezuela (Reacin, Redes Ayuda, Efecto Cocuyo y Runrunes) y otras organizaciones civiles, hemos realizado 5 movilizaciones de calle enmarcadas específicamente en el control de armas y por las vidas perdidas durante las protestas que atravesó Venezuela durante este año. También, hemos organizado espacios de discusión y debate acerca de los homicidios desde diferentes perspectivas: en torno a las armas, las comunidades, las víctimas y el lenguaje; en diferentes espacios de tipo académico y ciudadano. Con expertos reconocidos en el área del activismo político y comunitario, arquitectos, urbanistas, periodistas, sociólogos y psicólogos.

Lanzamiento IDV en Artigas

No cabe duda que para reducir en América Latina los homicidios en un 50% a la vuelta de 10 años, es necesario seguir sintiendo nuestro Instinto de Vida, alzar la voz a través de la convivencia, las historias de vida, la investigación y la movilización para que nos convirtamos en la región más visitada del mundo y no la más violenta, para que seamos ejemplo internacional de políticas públicas basadas en evidencia que respeten el valor de la vida. Brasil, Colombia, Guatemala, México, Honduras, El Salvador y nosotros, Venezuela, a pesar de las diferencias en tamaños, lenguajes y costumbres, estamos más convencidos que nunca que cada persona cuenta y que sólo juntos podremos apoyarnos los unos a los otros en la labor más importante de todas: la vida.

Monitor de Víctimas cumple 6 meses

Monitor de Víctimas: Seis meses después

Sin datos no es posible la comprensión exhaustiva de un problema ni la elaboración de políticas públicas. Ante la opacidad de la información del Estado sobre la seguridad ciudadana en Venezuela y en particular en la ciudad de Caracas, el Monitor de Víctimas es una plataforma que levanta información independiente.

El Monitor de Víctimas es un proyecto impulsado por Caracas Mi Convive y la plataforma digital Runrun.es que combina participación ciudadana con periodismo de datos e investigación. A través de la recolección de información sobre los homicidios que ocurren en Caracas, se busca caracterizar los hechos e identificar patrones que contribuyan con el diseño de políticas públicas orientadas a reducir la violencia.

El 1 de mayo de 2017 comenzamos a recolectar los datos de homicidios en los cinco municipios de Caracas y en los primeros seis meses se han levantado 900 registros de homicidio (haciendo uso de una aplicación móvil), se han publicado más de 50 noticias, 10 reportajes de investigación y hemos producido 4 reportes analíticos. En muchos de estos reportajes, líderes comunitarios de toda Caracas han hecho aportes que nos permiten contar las historias de las víctimas desde la perspectiva de sus familiares y las comunidades.

En este tiempo y gracias a la información producida, hemos descubierto y denunciado situaciones muy alarmantes que, de no ser por este proyecto, hubiesen quedado enterradas.

Específicamente, se ha encontrado que las fuerzas de seguridad del Estado han sido responsables de 40% de los homicidios en Caracas. Sus víctimas son principalmente hombres jóvenes entre 18 y 30 años de edad. Además, las ejecuciones extrajudiciales se han convertido en un procedimiento común de estos organismos, ya que en solo seis meses se han registrado 118 casos. Esto último representa una grave violación a los derechos humanos.

Una madre de San Agustín, cuyo hijo fue víctima de la violencia policial en junio de este año, en su propia casa por una “equivocación”, y que luego fue clasificado como un enfrentamiento por los cuerpos de seguridad, nos comentó que mes y medio después del suceso, la policía se presentó nuevamente en su casa y al preguntar por la orden de allanamiento el oficial sacó su arma, apuntando hacia su cara y respondió: “mire señora, la orden de allanamiento es esto, ve”.

Estos delitos institucionalizados a través de las OLP y otros operativos, pasan desapercibidos a la opinión pública. Las condiciones desiguales bajo las cuales se desarrollan las comunidades más vulnerables de la ciudad las posicionan como escenarios propicios para crímenes del Estado, generando una respuesta social violenta a sus acciones y alimentando, en consecuencia, el círculo de violencia y exclusión de los sectores populares.

Por otro lado, se ha descubierto que cada homicidio genera, en promedio, un niño o joven menor de edad huérfano, situación ante la cual no existen políticas públicas. La abuela de Andrés, un niño de 5 años que perdió a su papá durante una OLP en la Cota 905, comenta lo siguiente: Yo digo que él (Andrés) necesita un poquito de ayuda, porque de hecho él no puede ver a la policía, a él le dicen ´ahí vienen los de negro´ y ese niño se pone a temblar… Él cambió mucho, era un niño muy, muy cariñoso y ahorita se encierra, no le gusta hablar, es muy tímido. Cuando dice que no quiere hablar, no habla, ni siquiera conmigo.

Sobre este tema escribimos en nuestro reporte del mes de julio: Según su edad, los niños y niñas huérfanos pueden manifestar tensión emocional, apatía y miedo a través de pesadillas, rechazo al alimento, retroceso psicomotor y dificultades para separarse de la madre. Muchos de los hijos de personas desaparecidas, asesinadas o torturadas han manifestado problemas afectivos, de apetito y sueño, retraso escolar o evasión de la realidad. Es decir, si no se atiende esta grave problemática de forma inmediata por medio de políticas públicas focalizadas, las consecuencias de largo plazo sobre los niños y jóvenes pueden ser irreversibles.

Este proyecto cobra mayor importancia en el contexto de violencia crónica que está atravesando la sociedad venezolana en general y caraqueña en particular. Los datos y las estadísticas oficiales de homicidio se han dejado de publicar y los cuerpos policiales, que se suponen deben velar por la seguridad de la población se han convertido en el principal grupo victimario.

Monitor de Víctimas es un esfuerzo de dos organizaciones de la sociedad civil que se niegan a quedarse de brazos cruzados y que, por el contrario, desean documentar y denunciar los hechos, contar las historias de las víctimas desde una óptica cercana y proponer alternativas.

Por esta razón, para el 2018 queremos seguir levantando información, profundizar nuestro entendimiento sobre las causas, perfiles y motivaciones de la violencia para poder contribuir a la generación de conocimiento y realizar propuestas de políticas públicas concretas y viables. También, tenemos planificado publicar una página web, realizar foros junto a otras organizaciones de la sociedad civil, en el marco de la campaña #InstintoDeVida, y continuaremos publicando reportajes e investigaciones y denunciando los abusos policiales.

¿10 homicidios más o 10 vidas menos?

El principal organizador de la violencia estructural y social en Venezuela es el Estado

«¿Y cuántos muertos van?»

Fue la pregunta recurrente durante el pasado domingo 30 de julio donde de manera casi profética se esperaba al menos un homicidio en el marco de las manifestaciones y elecciones de los candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente propuesta por el Gobierno nacional.

Son las 9:00 a.m. y la violencia ya cobra el primer homicidio en el estado Anzoátegui.

12:00 del mediodía y aumenta a 3 la cifra de personas fallecidas. Menos de dos horas después, 1:40 pm y ahora son 4 las personas que han perdido la vida.

3:15 pm y la tarde solo parece intensificar la violencia, 6 personas era – desafortunadamente en tiempo pasado – el saldo hasta el momento de asesinados.

5:30 pm, casi se duplica el vergonzoso número con un total de 10 personas que mueren a causa de homicidio en el país.

Colectivos, efectivos del Plan República, CICPC, manifestantes, impactos de balas en el rostro, en el cuello, disparos, son los elementos que ilustran las 10 muertes de 10 venezolanos, todos hombres entre 13 y 55 años de edad que a partir de ahora les quedará pendiente una historia que contar.

¿Por qué se mata?

En un país en el que encabeza las ciudades más violentas del mundo, el primer paso para enfrentar este problema es asumir que aquí se mata porque se puede. Roberto Briceño-León plantea en su libro “Ciudades de Vida o Muerte” que uno de los aspectos que influyen significativamente en el aumento de los homicidios es la falta de institucionalidad, definida como el conjunto de normas sociales para convivir y relacionarnos unos con otros. Son esas normas que de manera formal o informal están hoy desvanecidas cuando se trata del respeto por la vida, por el otro.

Esa falta de institucionalidad no solo queda en evidencia por el hecho de que asesinatos como los del 30 de julio quedarán impunes en la mayoría de los casos, sino también por la tendencia cada vez más tajante en la forma de resolver nuestros conflictos y diferencias.

Parece lógico recurrir a la violencia frente al que piensa, habla o actúa diferente a mí, antes de detenerme a conversar o a dejar a un lado cuál dolor o causa es la más importante, para buscar una solución en conjunto.

El valor de la vida en Venezuela

¿Es necesario preguntarnos por qué mataron a Ricardo Campos, Luis Zambrano, Luis Ortis, Albert Rosales, Juan Gómez, Adrián Rodríguez, Julio Manrique, José Sanchez, Miguel Urdaneta y Ronald Rosales? No lo creo. No es normal matar y no hay razón que justifique quitarle la vida a otra persona. Cada venezolano que muere debe ser importante para nosotros y en especial para las autoridades, que son los que deben proteger la vida de todos.

Entonces, ¿nos quedamos esperando a que nos toque?

Si algo es cierto, es que esta cultura de violencia política y social que nos ha tocado vivir sí tiene solución. Existen casos exitosos en Caracas que pueden demostrarle a los gobiernos locales y nacionales que el Manodurismo y la guerra a la violencia para combatirla son políticas fracasadas que hoy en día, no han demostrado disminuir ninguna de las tasas de homicidios de nuestras ciudades. ¿Por qué no replicar experiencias como las de Doris Barreto de Catuche? Que junto a otras madres de su comunidad lograron un pacto social entre bandas para que no se mataran unos con otros, logrando que durante 4 años no hubiera un solo homicidio en su sector. Definitivamente, hace falta lupa en este tipo de casos para replicar lo bueno, y más si se trata de prácticas y estrategias que utilizan métodos pacíficos, de discusión y de acuerdos.

DORIS BARRETO Y LAS MADRES DE CATUCHE 

¡Recuperemos nuestro Instinto de Vida!


En Caracas Mi Convive nos hemos concentrado en visibilizar y trabajar junto a casos como los de Doris Barreto. Creemos en la capacidad de las comunidades para transformar y resolver sus propios problemas locales a través de talleres de prevención de violencia, apoyo a las víctimas e investigación. No somos los únicos que padecemos de la epidemia de violencia, así como Venezuela, 6 países más de América Latina como Brasil, México y Colombia, estamos ahora mismo sumando esfuerzos con la campaña #InstintoDeVida para promover y exigir la reducción de los homicidios en la región, retomando las buenas prácticas comunitarias e institucionales que han demostrado resultados positivos.

Nuestro llamado es a que despierte el Instinto De Vida en las comunidades, autoridades, organizaciones sociales, comunicadores y empresas del sector público y privado para que empecemos a lograr avances significativos en todo el país y que no vuelva a ser normal un día como el 30 de julio con 10 homicidios en menos de 17 horas.

Lanzamiento de Instinto de Vida

Madres de Artigas piden fin a los homicidios en una Acción por la Vida

Eran las 10 de la mañana y ya en el barrio Unión de Artigas el ritmo de la salsa levantaba el ánimo de los presentes. Vecinos conversaban, niños reían y otros subían con dificultad algunas bombonas de gas hasta sus casas.

Foto Ángel Rivera

Cada vez llegaba más gente al sitio acordado, ese donde celebrarían el Día de las Madres con bastantes días de atraso. El pasado 12 de mayo las mamás de esta comunidad no pudieron festejarlo como de costumbre, la Operación Liberación y Protección del Pueblo (OLP) irrumpió en el sector mediante efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) encapuchados y armados que sin permiso alguno ingresaron a los hogares de la zona, robaron y mataron al menos a 7 personas.

Continuaron llegando personas al barrio, entre esas los representantes de las organizaciones participantes en la campaña latinoamericana por la reducción de homicidios, Instinto de Vida. Esta es llevada a cabo por un grupo de activistas sociales que trabajan de la mano para la prevención de la violencia en Venezuela. Entre ellos estamos Caracas Mi Convive, el medio de comunicación digital Efecto Cocuyo, la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin) y la ONG Redes Ayuda.

En el fondo del callejón, frente a unas escaleras que parecían infinitas, se encontraba la tarima del evento. Justo allí el líder comunitario de la zona, Jorge Santiago, anunció el inició de la actividad al presentar al padre Alfredo Infante, quien celebró una eucaristía en honor a los caídos de la comunidad.

Foto Ángel Rivera

Luego de la misa, la Escuela de Percusión Pedro Santiago García “Guapachá” se adueñó de la tarima. Al ritmo de sus timbales los jóvenes músicos pusieron a gozar a la comunidad entre aplausos y gritos de emoción.

Una montaña rusa de emociones envolvió a los presentes de la actividad. Luego de tener que contener las ganas de bailar, muchos tuvieron que retener sus lágrimas al escuchar los relatos de las madres víctimas de la violencia, quienes fueron el centro de la actividad.

Foto Ángel Rivera

Siete madres y un padre de distintas parroquias de Caracas contaron la historia del asesinato de sus hijos, quienes murieron en manos de efectivos policiales en jornadas de la OLP y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Tras años o meses de los sucesos, estos padres aún claman justicia por los homicidios, asegurando, con pruebas en mano, que sus hijos no eran delincuentes para arrebatarles la vida, sobrepasando así las leyes de la nación.

Culminaron los relatos y el ambiente estaba lleno de tristeza. Así se mantuvo largos minutos mientras una artista plástico guiaba a los participantes a pintar con spray siluetas de cuerpos encontrados en una escena del crimen sobre un fondo negro. A su vez, un joven tocaba una melódica mientras entonaban poemas de Aquiles Nazoa y otros poetas.

Foto Ángel Rivera

De pronto, los ánimos se fueron caldeando con la llegada de la música del maestro Aquiles Báez y la cantante Ana Isabel Domínguez. Sentados en las escaleras y recostados a las paredes, los presenten disfrutaban del espectáculo mientras el hambre se iba asomando al ser estimulado por el olor del sancocho característico que ofrecemos desde Caracas Mi Convive en cada actividad.

Nuevamente la emoción fue creciendo mientras Báez pasaba de tonos suaves a una salsa jocosa. Así como el vaivén de las olas fueron los sentimientos en este encuentro de Acción por la Vida. Así como tratamos de sonreír ante tanto desastre y miseria que vemos en el país, las madres de Artigas pudieron celebrar su día, atípico no solo por estar a destiempo, sino porque muchas lo hicieron teniendo a sus hijos en el cielo.

Foto Ángel Rivera

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