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Conozca nuestras 2 publicaciones

Presentamos dos publicaciones destinadas a poner en evidencia las dos caras de una circunstancia que impacta la realidad cotidiana de los caraqueños: las políticas de “mano dura”.
Se trata de dos investigaciones. La primera de orden cuantitativo, titulada “Bajo Tierra, las muertes por parte de organismos públicos y el aumento de las muertes violentas en Caracas”, la cual constituye un levantamiento exhaustivo de datos sobre el dañino efecto de las políticas más recientes de seguridad ciudadana en la capital, con cifras duras sobre los operativos en diferentes segmentos: dónde se cometen las ejecuciones extrajudiciales, cuáles son sus principales víctimas, cuáles municipios registran mayor actividad, y sobre todo, quiénes cometen los crímenes. Esta publicación ha sido posible en el marco de la alianza para el Monitor de Víctimas con Runrun.es y el apoyo de Reacin (Red de Activismo e Investigación por la Convivencia).


La segunda constituye una investigación cualitativa, un esfuerzo por recoger el testimonio de los familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, convertidos también en víctimas, y cómo sobrellevan el desconcierto por su pérdida, su lucha por reivindicar a sus seres queridos asesinados, y cómo canalizan su voluntad de evitar que se siga multiplicando la violencia policial como “método” de seguridad ciudadana. Esta publicación se titula: “Cuando suben los de negro, experiencias de duelo en víctimas de violencia policial”.
La presentación de ambos documentos, únicos en el país (necesarios debido a la desinformación oficial sobre estos temas de gran magnitud) se realizó en la librería Alejandría (antigua Lugar Común), sede Las Mercedes, y contó con una conversación sobre sus principales aportes a cargo del experto en violencia urbana  José Luis Fernández Shaw, así como de Frima Udelman, Santiago García y Guillermo Sardi, quienes forman parte del equipo investigador de Caracas Mi Convive.  Descarga los documentos en forma gratuita, aquí

REPORTE OCTUBRE

Foto Guillermo Suárez

 

Aunque las ejecuciones extrajudiciales han liderado la tendencia como móvil de los homicidios cometidos en Caracas (33%), para este mes nuestro Monitor de Víctimas identificó al robo como primera causa.  Descargue aquí los detalles.

Entre otros resultados de nuestro proceso de verificación y recopilación de datos del mes, realizados en alianza con Runrunes, se obtuvieron:

  • De 89 homicidios en Caracas, 60 fueron cometidos en el municipio Libertador. Se mantiene la tendencia.
  • Aunque la mayoría de los crímenes suceden en la vía pública, no deja de alarmar que la vivienda es el segundo espacio donde más se cometen. Se mantiene la tendencia.
  • Otro dato preocupante relacionado con el anterior, es que en octubre de cada 10 homicidios perpetrados dentro de viviendas, 7 fueron ejecutados por fuerzas de seguridad del Estado.  Se mantiene la tendencia.
Obtener toda la información.  Reporte Mensual. Octubre 2018

Políticas de mano dura:carta blanca para el abuso policial

Foto Gabriel Osorio
La Unidad de Conocimiento de Caracas Mi Convive ha desarrollado este proyecto para contribuir con la comprensión del problema de la violencia en Caracas.  Con esta serie de Artículos Especiales, abordamos diferentes temas y experiencias nacionales e internacionales, análisis y testimonios que buscan ser útiles para enriquecer el necesario debate sobre la correspondiente formulación de políticas públicas en Venezuela.

Autores: Fabiana Crisci y Unidad de Conocimiento de Caracas Mi Convive

Latinoamérica concentra una parte muy pequeña de la población mundial pero es una de las regiones más violentas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de homicidios a escala mundial es de 6,4 personas por cada 100.000 habitantes, y en Latinoamérica, dicha cifra es tres veces más alta: 18,6 por cada 100.000l personas. Para poner esto en perspectiva, a pesar de solo tener 8% de los habitantes del mundo, en Latinoamérica ocurre 38% de los homicidios del planeta.

De acuerdo con los datos del Instituto brasileño Igarapé, 14 de los 20 países del mundo con las más altas tasas de homicidios están ubicados en América Latina y el Caribe. Destacan los casos de Brasil, Colombia o Venezuela, donde muere una de cada cinco personas víctimas de homicidios en Latinoamérica.

Los homicidios en Venezuela se han ido incrementando durante las últimas décadas. A finales de los años 80 se dispararon los índices de muertes violentas en el país. En el año 1999 el registro fue 25 homicidios por cada 100.000 habitantes, y en el 2016 fue de 70 por cada 100.000, volviendo a Venezuela el segundo país con la mayor tasa en el continente americano después de El Salvador.

Un patrón que se repite

Sin embargo, estas cifras no son únicamente por acciones de grupos violentos armados. De acuerdo con las cifras oficiales, 21,4% de las muertes violentas del país fueron producto del uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad del Estado en 2016. Los investigadores Andrés Antillano y Keymer Ávila, del Instituto de Ciencias Penales de la Universidad Central de Venezuela, explican que en los últimos años se han afianzado las intervenciones policiales donde se repite el mismo patrón: incursiones violentas, saturación policial, detenciones masivas y arbitrarias y uso desproporcionado de la fuerza. En la mayoría de los casos estas acciones se llevan a cabo en zonas populares y en poblaciones en situación de pobreza.

Este tipo de operativos se enmarcan en las políticas de “mano dura”, las cuales pueden entenderse como un conjunto de legislaciones, políticas, prácticas estatales y discursos, que coinciden en definir el delito como acciones llevadas a cabo por enemigos del país y justifican el uso de la fuerza. Estas políticas están claramente perfiladas como acciones militares adoptando sus prácticas y estilos.

Estos operativos concentran formas y métodos agresivos en grupos vulnerables social y económicamente. En general, implican la disminución de las garantías, el incumplimiento del debido proceso y la violación de los Derechos Humanos.

Operativos violentos

Datos de asociaciones civiles señalan que en Venezuela se ha promovido un uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía. Esto se comenzó a reflejar en el aumento de detenciones arbitrarias y en el incremento de la población carcelaria en el país. Entre 2009 y 2011, el número de presos pasó de 30.000 a 50.000 privados de libertad, alcanzándose la población carcelaria más grande de la historia del país. Este aumento saturó el sistema de cárceles, fomentando las prácticas delictivas y la articulación de los grupos criminales dentro de las prisiones.

Otra de los resultados de estos operativos es el aumento de la violencia por parte de quienes representan las instituciones de seguridad, lo que se da en forma de maltrato físico, extorsiones, robos y ejecuciones. Los planes más recientes llevados a cabo por el Estado venezolano han sido el Plan Patria Segura (2013-2015) y las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP) en 2015. Desde su implementación, los índices de muertes causadas por las autoridades policiales y militares se han incrementado cada año.

Es necesario destacar que la mayor parte de las muertes por fuerzas públicas entre el 2015 y el 2016 no son atribuidas directamente a los operativos realizados en estos planes. La mayoría de los casos se produjeron con organismos policiales que no participaron en los operativos. ¿Por qué? La tesis de Andrés Antillano y Keymer Ávila es que este comportamiento tiene un efecto de “cascada” que recae en el resto de los funcionarios, dándole carta blanca para abusar de la fuerza incluso fuera de los operativos militarizados.

Urge una reforma

La violencia policial era un problema al iniciar el milenio. En el 2006 se formó la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol), creada por el Ministerio de Interior y Justicia, la cual propuso algunas reformas que no se llevaron a cabo, entre estas: el entrenamiento en el tema de los Derechos Humanos, la consolidación de los datos a escala nacional y el registro e inventario de las armas en el país.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha señalado que en Latinoamérica las reformas policiales y del sistema de justicia penal que han tenido mayor éxito es donde prevalece el Estado de Derecho; en cambio, los sistemas de elevada impunidad y de falta de control estimulan el incremento de la violencia y dificultan su ejecución. Tal parece que este es el caso de Venezuela, donde los intentos de formar un cuerpo policial respetuoso de los Derechos Humanos han fracasado.

En vista del hermetismo del Estado en cuanto a las cifras oficiales acerca de la violencia, la organización Caracas Mi Convive y el medio digital Runrunes crearon el proyecto periodístico Monitor de Víctimas, que combina periodismo de datos e investigación con participación ciudadana. Mediante la recolección de datos y el análisis de los insumos estadísticos, se busca identificar patrones que contribuyan con políticas públicas útiles ante los hechos delictivos.

Monitor de Víctimas registra el número de homicidios dentro del Área Metropolitana de Caracas desde hace más de año, y las cifras de la capital no escapan del escenario que presenta el resto del país: 36% de las muertes violentas en Caracas se le atribuyen a las fuerzas públicas del Estado.

En Latinoamérica y en otros países la violencia policial ha constituido un problema, sin embargo, se han implementado soluciones viables que han disminuido la impunidad y la delincuencia. El diagnóstico actual acerca de las cifras extraoficiales demuestra que es urgente un cambio significativo en el manejo de los cuerpos de seguridad del Estado y sus estrategias. Desde Caracas Mi Convive y el Monitor de Víctimas trabajamos para aportar y crear soluciones posibles al problema. Para ello, en los próximos artículos presentaremos algunas experiencias exitosas de otros países de Latinoamérica que pueden servir de ejemplo en la elaboración de políticas públicas innovadoras para dar solución a un problema tan dramático como la violencia en Venezuela.

¿Qué derechos?

Por Juan F. Mejía

Una aproximación a la violencia policial en Caracas

El pasado viernes 22 de junio realizamos el primer foro en el marco del proyecto Monitor de Víctimas, en el auditorio del Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza s.j., de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). En dicho evento participaron como ponentes Verónica Zubillaga, sociólogo experta en violencia de la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin), Ronna Rísquez, periodista del portal digital Runrun.es y parte del equipo de Monitor de Víctimas, Roberto Patiño, fundador de Mi Convive y del proyecto Alimenta La Solidaridad,  Juan F. Mejía y Santiago García, del equipo del Monitor de Víctimas por Caracas Mi Convive.

Las ponencias estuvieron dedicadas al tema de la violencia policial en Caracas. Santiago García y Juan F. Mejía presentaron testimonios y cifras levantadas en el marco del proyecto, las cuales revelaron que casi 40% de los homicidios que ocurren en la capital del país son responsabilidad de las fuerzas de seguridad del Estado, las víctimas son hombres (99%) jóvenes (de 23 años de edad en promedio) de sectores populares, lo cual da cuenta de una política de exclusión y ensañamiento hacia un grupo específico.

Verónica Zubillaga explicó como se ha migrado de una política de encarcelamiento masivo a una política de exterminio, entre los años 2010 y 2018. Se apoyó en testimonios de funcionarios policiales y familias de víctimas de la violencia estatal.

Te invitamos a ver la entrevista realizada por VPI a Santiago García sobre el primer foro del Monitor de Víctimas.

Lee también: Retratos contra la impunidad

 

Retratos contra la impunidad

Código 62, retratos contra la impunidad

El pasado jueves 19 de julio inauguramos en el tercer piso del Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza s.j. de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la exposición fotográfica Código 62, retratos contra la impunidad: una composición de retratos bajo el lente de Gabriel Osorio y relatos de familiares que pretende visibilizar los efectos desgarradores e irreversibles de las políticas de mano dura (la militarización de la seguridad ciudadana) sobre las familias de los sectores más vulnerables y excluidos de Caracas, cuyos hijos, nietos y hermanos han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales. Las historias, narradas por los mismos familiares, sirven como un acto de denuncia, pero también dan testimonio de un movimiento que surge de quienes desde el primer día se oponen al silencio y la impunidad del Estado.

Verónica Zubillaga, sociólogo experta en violencia de la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin) en el foro «Qué derechos? Una aproximación a la violencia policial»

Para contextualizar la exhibición, la jornada inició con un foro presentado por el Monitor de Víctimas llamado ¿Qué derechos?: Una aproximación a la violencia policial, encabezado por Lorena Meléndez, periodista de investigación de Runrun.es, Verónica Zubillaga, sociólogo experta en violencia de la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin), y Santiago García y Juan Francisco Mejía del equipo del Monitor de Víctimas de Caracas Mi Convive.

¿Qué hay detrás de Código 62, retratos contra la impunidad?

Código 62 se realiza en el marco de la Red de Atención a la Víctima, cuyo objetivo es poder servir de puente entre lo privado y lo público; entre la vivencia individual de la pérdida y el señalamiento a los responsables, la politización del dolor de quienes sistemáticamente han sido, y continúan siendo, víctimas de abusos por parte del Estado, cuidando siempre la integridad y seguridad de quienes confían sus historias. 

Exposición Código 62, Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza s.j., UCAB

Los retratos y relatos de los familiares no solo reflejan cómo los familiares vivieron los acontecimientos, también rinden homenaje a ellas, principalmente mujeres, que se han propuesto lidiar con el dolor de la pérdida a través del activismo. Pero, ¿qué hay detrás de la planificación de una exposición que pretende visibilizar violaciones de Derechos Humanos?

Nos encontramos con el temor de las personas y organizaciones propietarias de tres espacios donde solicitamos hacer la exposición, antes de dar con el Centro Cultural de la UCAB; con miedo de ser, también ellos, víctimas de estos abusos policiales. Entendemos que en cierta medida ya son (somos) víctimas de la intimidación que lleva a optar por el silencio, que lleva a procurar la preservación de lo propio, a pesar del nivel de malestar que esto pueda producir por lo ajeno: no lo entendemos como falta de empatía sino como la reacción natural ante los mecanismos de control social que se perciben cada vez más cercanos.

El proceso de construcción de la exposición pasó por proponer la idea y desarrollar sus objetivos: tomar las fotografías a los familiares sosteniendo un retrato de su ser querido, levantar las historias, transcribirlas, sintetizarlas, volver a sintetizarlas y por último, hace un par de semanas, nos reunimos con las homenajeadas para revisar sus impresiones sobre la redacción de las historias, para hacer las modificaciones que consideraran necesarias y aprobaran las versiones finales de sus historias, tal como habíamos acordado que haríamos. Después de todo, son ellas quienes nos prestan ese pedacito de su vida para articular una movilización que permita visibilizar los abusos del Estado y el dolor que los acompaña, desde la perspectiva del familiar de la víctima.

Las madres revisando sus historias

Pero lo más importante, en el trabajo con las homenajeadas (las madres y otros familiares de estos jóvenes), nos encontramos con dos caras de la misma moneda: por un lado el deseo de guardar silencio, de dejar a un lado el dolor solamente por un momento, nos encontramos con la culpa y la impotencia frente a la pérdida inesperada, abusiva y violenta, con la desesperanza y el miedo de enfrentarse a un sistema judicial con poca disposición a hacer justicia, nos encontramos con el deseo, a veces latente y a veces explícito, de “normalidad”, de que todo sea como antes.

Sin embargo, nos encontramos también con la valentía y perseverancia de seguir, semana a semana, sus casos y denuncias en las instituciones públicas competentes, nos encontramos con el deseo de asignarle palabras al horror que no puede ser nombrado, de ponerle fecha, hora y responsable a lo ocurrido, nos encontramos con el ambiente solidario y empático de quien comparte la experiencia, pero también de quien la escucha y pone a la orden un abrazo comprensivo; nos encontramos con la ilusión y la esperanza de lograr el reconocimiento de la vida del hijo a través de la visibilización de su historia, tanto dentro de su comunidad como en otros espacios, como la exposición, como una manera de sentirse conectadas de alguna manera con su hijo, esposo o nieto, que les ha sido arrebatado.

¿Existe la pena de muerte en Venezuela? ¿Existe el derecho a la vida en nuestro país? Ambas, preguntas retóricas que se pasean por la cabeza de los miembros de la Organización de Familiares de Víctimas de Violación de Derechos Humanos (Orfavideh), los homenajeados, a quienes procuramos acompañar en su paso al frente, el que deciden dar con signos de vida y valentía, pese a los intentos de desmovilización de quienes intentan borrar las huellas de injusticia y dolor que van dejando a su paso.

Puentes de encuentro

Decenas de personas se acercaron el día de la inauguración a escuchar y conocer las acciones de los cuerpos de seguridad en los sectores populares de la capital a través del foro. Luego, escucharon las palabras de Jennifer Rotundo y Elibeth Pulido, dos de las madres homenajeadas que dieron apertura a la exposición.

Una mujer del público se acerca a Jennifer Rotundo

Mientras algunos interactuaban con la exhibición, otros se acercaron a los familiares que ese día asistieron para ofrecer palabras de aliento y reconocimiento: una aproximación al puente entre la vivencia privada de la violencia y la injusticia, y la mirada del público dispuesto a ver y escuchar con solidaridad lo que estas madres tenían para narrar, dando sentido a la idea que meses atrás había empezado a construirse.

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Monitor de Víctimas recibe premio

 

Monitor de Víctimas gana premio en los Data Journalism Awards

Monitor de Víctimas, proyecto conjunto entre Caracas Mi Convive y Runrun.es, ganó el premio al «mejor equipo pequeño de periodismo de datos” (Best data journalism team – small, en inglés) en los Premios de Periodismo de Datos 2018 (Data Journalism Awards), que fueron entregados en una ceremonia en Lisboa, Portugal, el jueves 31 de mayo.

Lee también: Previniendo la violencia en Caracas

A lo largo de un año, el Monitor ha publicado datos, historias y reportajes sobre los homicidios que ocurren en Caracas. Este reconocimiento nos impulsa y motiva a seguir trabajando en la promoción de políticas públicas efectivas por la prevención de la violencia para construir una Caracas de convivencia.

Conoce nuestra sección sobre el Monitor de Víctimas.

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