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¿Cómo enfriar Puntos Calientes?

AUTORES: Fabiana Crisci y Unidad de Conocimiento de Caracas Mi Convive

La violencia se concentra en pocos lugares y en pocas personas. El informe “Un análisis de la criminalidad urbana en Colombia”, realizado por CAF en 2015, define los puntos calientes o hotspots como microespacios que concentran una proporción muy grande del crimen. Estas zonas se identifican luego de que los datos recogidos por los funcionarios policiales, inteligencia o denuncias de vecinos permiten geolocalizar  los delitos.

En áreas urbanas y suburbanas de países desarrollados el crimen tiende a agruparse desproporcionadamente en solo unas pocas cuadras. Por ejemplo, en Estados Unidos menos del 5% de las zonas populares genera más del 50% de los eventos delictivos en un año, señala el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el caso de Latinoamérica, que concentra 33% de los homicidios en el mundo, el crimen tiende a agruparse en sectores específicos con características socioeconómicas similares y vulnerables.

En ese sentido, la georreferenciación de los delitos parece una herramienta indispensable para abordar la violencia y su distribución. Esta forma de trabajo consiste en recoger, procesar y analizar los datos, para luego dividir las zonas de las que se registró la información en sectores más pequeños y determinados según los puntos donde se concentre el crimen. Los puntos calientes permiten a las autoridades utilizar datos históricos para decidir cómo, cuándo y dónde centrar sus esfuerzos e implementar acciones.

De esta manera, se podrá segmentar y crear un plan de patrullaje adaptado a atender las necesidades de las comunidades de forma específica. Según los resultados que arrojen los datos se plantean objetivos, zonas de acción y horarios en los que se llevará a cabo el plan. El recorrido de los policías debe ser aleatorio y no estar más de 15 minutos en el punto.

El informe “Policía y micro-geografía del crimen” del BID recomienda que el énfasis de la vigilancia policial debería centrarse en unidades geográficas de análisis muy reducidas, tales como segmentos de calles o pequeños grupos de manzanas, desde avenidas hasta direcciones individuales o esquinas. Ya que los grupos delictivos en un determinado lugar no cumplen el mismo patrón en comunidades más grandes.

Sin embargo los hotspots pueden moverse. Según las características de las zonas, los delitos van a ser frecuentes en áreas específicas, pero los “puntos calientes” pueden aparecer o desaparecer. Esto sugiere una posible adaptación de las personas que incurren en delitos ante las acciones policiales, haciendo que el crimen se desplace a otras áreas sin que represente una preocupación. No todos los puntos son igual de atractivos para delinquir y en este tipo de estrategias se monitorea el cubrimiento de todas las áreas críticas y la actualización constante de los datos, lo que se traduce directamente en menos delitos.

Estas estrategias se enfocan generalmente en la reducción de los casos de homicidio. Sin embargo, afectan de forma positiva en la reducción de otros delitos relacionados con la violencia. El informe RED 2014: Por una América Latina Más Segura explica también que, en Colombia por ejemplo, los mismos patrones de concentración de homicidio se observan para delitos de hurtos, lesiones personales y tráfico de drogas aunque un poco menos acentuados.

En Latinoamérica, y en Venezuela, ya hay experiencias…

En 2011 la Alcaldía Metropolitana (que abarca los cinco municipios de la capital, pero que a su vez tienen cuerpos policiales independientes) creó el Sistema Integrado de Estadísticas Delictivas con el objetivo de compilar y consolidar los datos y difundir la información entre cada cuerpo policial. El proyecto se basaba en hacer un diagnóstico de los organismos, incluyendo la capacitación en el uso de datos, y la emisión de informes sobre el delito.Por otra parte, según Patiño y Hohmann (2015), a través de la Dirección de Seguridad del municipio Sucre, específicamente en la comunidad de José Félix Ribas, La georreferenciación de los delitos fue llevada a cabo con éxito; por lo qyue, a través de esta política, se consiguió reducir en más de 30% los delitos en los tres años que la medida fue implementada.

En el caso de Colombia, iniciaron esta estrategia con la delimitación de las zonas por cuadrantes para luego georeferenciar los puntos críticos. El Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes (PNVCC) fue creado en 2010 en las ocho ciudades más grandes: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Pereira y Cúcuta, con el cual se logró reducir 22% la tasa de homicidios en el país.

Con el PNVCC se buscó optimizar los recursos humanos y logísticos, implementar tecnología de avanzada y delimitar responsabilidades; además, se elaboraron planes y proyectos en todos los niveles que estaban orientados a la prevención del delito y al empoderamiento del funcionario policial. Para el cumplimiento de las metas se evaluaron tres aspectos fundamentales: la gestión policial, la reducción de estadísticas delictivas y la percepción ciudadana.

En Brasil, según explica un informe de 2016 del Instituto Igarapé, la efectividad de sus ciudades a la hora de reducir la violencia se debe a una serie de factores de carácter policial, estratégico y operativo. Los esfuerzos en recuperar los espacios públicos a través de actores no estatales, el restablecimiento de la presencia del Estado y la participación de la comunidad para priorizar, implementar y controlar los programas, contribuyó en el trabajo de prevención. En cuanto a los recursos tecnológicos, la innovación principal fue la creación de un sistema integrado de datos diseñados para identificar las “zonas calientes”.

Uno de los planes más conocidos en Brasil fue “Fica Vivo” en la ciudad de Belo Horizonte impulsado por los altos índices de homicidios en el país. Entre 2002 y 2006 se logró reducir 69% de las muertes violentas. El proyecto diseñó programas de policía comunitaria y del ámbito social, basado en la efectiva experiencia de Río de Janeiro, con el objetivo de transformar la relación entre las comunidades afectadas y las entidades públicas a través de la educación, capacitación y apoyo por parte de las empresas locales.

Un paso adelante

Los países que han logrado reducir el número de muertes violentas a través de del uso de datos e identificación de los “puntos calientes”, se han enfocado en los siguientes aspectos: acompañamiento de los planes de acción policial, compromiso de los funcionarios e instituciones, trabajo de inteligencia y desarrollo de la lógica civil para la prevención. Esto debe estar acompañado además de datos confiables y su constante monitoreo y análisis.

En Venezuela la responsabilidad de recabar la información sobre los delitos es del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Sin embargo, en un contexto político complejo y ante los altos índices de violencia, el acceso a los datos en el país está cerrado para los ciudadanos y para los entes policiales. Según lo señalado por el Instituto Igarapé, las estadísticas delictivas no se comparten a las policías estadales y regionales. 

Ante esta realidad, además de la censura a los medios de comunicación, Caracas Mi Convive y Monitor de Víctimas trabajan para recopilar los datos de los homicidios en el Área Metropolitana de Caracas. La información es verificada con las fuentes policiales y los familiares de las víctimas, de forma que se puedan caracterizar los hechos e identificar patrones que contribuyan con el diseño de políticas públicas para reducir la violencia.

Por su parte, el CICPC sólo mantiene una clasificación reduccionista que no permite profundizar en las características de las muertes violentas y ahondar en el contexto, ya que se limita a clasificarlas dos formas: homicidios y resistencia a la autoridad. Es por ello que los datos recabados por Monitor de Víctimas se traducen en un paso adelante para la georreferenciación y caracterización de los delitos al momento de implementar una estrategia de “puntos calientes”.

Además, Caracas Mi Convive, también realiza un trabajo adelantado con la participación de la comunidad. A través de Talleres de Prevención de la Violencia los vecinos identifican los puntos críticos para buscar las formas de recuperar los espacios. Estos líderes comunitarios, quienes ya tienen experiencia, también podrían ser parte importante en ubicar las zonas de mayor conflicto, sirviendo como «patrulleros», yendo al sitio donde se reportó el crimen y con una herramienta tecnológica geolocalizar el homicidio.

Son muchos los países con altos índices de delictivos que aún no se apoyan en los datos para crear políticas que disminuyan la violencia. En Venezuela, además de un cambio en el ámbito político, económico y social, se requiere del compromiso del Estado para trabajar en la prevención y disminución del delito; una reestructuración para los organismos de las fuerzas públicas y una estrategia de incentivos a los funcionarios adaptadas a la realidad del país, acompañado a su vez por estadísticas y el uso pertinente de datos que sostengan la actuación policial y su desempeño.

Finalmente, es necesario que el Estado garantice la transparencia y el acceso a los datos públicos, por parte del CICPC, las policías estadales y los ministerios. No solo en cuanto a la violencia sino también en todos los ámbitos, de modo que puedan crearse políticas segmentadas, basados en evidencia, a las necesidades de la población. Debe haber además un compromiso, esfuerzo y asignación adecuada de recursos para una completa y verídica recolección de información, ya que los países de América Latina y el mundo han demostrado que su correcta recopilación, análisis e implementación, afectan directamente en la prevención y disminución del delito.