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¿La cárcel o la tumba?

¿Cuáles son las opciones que tienen los jóvenes venezolanos en las comunidades con mayores índices de violencia social. Como parte de nuestro esfuerzo por comprender cómo fomentar la Convivencia en Caracas, el equipo de nuestra Unidad de Conocimiento continúa examinando las cifras recogidas por nuestro proyecto Monitor de Víctimas y dando luz sobre las propuestas y rutas necesarias para superar y transformar el efecto de la violencia en vías constructivas de la Caracas Posible.

Los psicólogos de Mi Convive, Guillermo Sardi y Santiago García, publicaron un reporte donde no solo se revisan las estadísticas que apuntan a las condiciones y la falta de oportunidades de este segmento de la población, sino además relatan una propuesta que desde Mi Convive puede ser replicada para empezar a modificar estas circunstancias.


He visto muchas cosas que prefería no ver… hace un par de
semanas mataron a un pana, fue un malandro. Estaban en una fiesta y el tipo lo tropezó. El malandro le dijo: “¿qué, tú qué?” y le cayó a tiros… Yo lo vi después… me puse a llorar

Juan,Cota 905

Este es el relato de Juan, un joven de 16 años de edad residente de la Cota 905. Esta narración materializa la realidad que experimentan los hombres jóvenes de zonas populares. Ellos constituyen el grupo de mayor riesgo de ser víctimas de la violencia en la zona metropolitana de Caracas. De acuerdo con los datos recolectados por el Monitor de Víctimas, el 65% de las muertes violentas en Caracas, ocurridas en el 2018, fueron jóvenes varones entre las edades de 15 y 29 años, donde la mayoría de los casos de homicidio registrados se concentran entre los 20 y 25 años.

Además, dentro de esta dinámica de violencia, los jóvenes no solo suelen ser las víctimas, sino a su vez los victimarios. Durante el 2018, en la zona metropolitana de Caracas, las muertes violentas en un 18.27% fueron producto del
enfrentamiento ente bandas organizadas y en un 44.08% en manos de fuerzas de seguridad del Estado, conformando un 62.35% del total de las muertes violentas que ocurrieron en ese año. Tanto los miembros de las bandas como los
funcionarios policiales también tienden a ser jóvenes varones provenientes de sectores populares. En la entrevista Juan afirma de forma breve pero contundente:

“Uno allá tiene dos finales, la cárcel o la tumba”

Descarga aquí el texto completo y el informe: