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La importancia de los incentivos para la seguridad ciudadana: caso Pernambuco, Brasil

La Unidad de Conocimiento de Caracas Mi Convive ha desarrollado este proyecto para contribuir con la comprensión del problema de la violencia en Caracas.  Con esta serie de Artículos Especiales, abordamos diferentes temas y experiencias nacionales e internacionales, análisis y testimonios que buscan ser útiles para enriquecer el necesario debate sobre la correspondiente formulación de políticas públicas en Venezuela.

Autores: Fabiana Crisci y Unidad de Conocimiento de Caracas Mi Convive

Los bajos salarios y las desigualdades en los ingresos señalan como poco atractiva la carrera policial y conducen a la falta de compromiso y satisfacción laboral, lo que puede asociarse con bajo nivel de desempeño y prácticas deshonestas, explica Luis Gerardo Gabaldón, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello. En el año 2006, el salario de los policías venezolanos apenas superaba el sueldo mínimo en los rangos más bajos: entre US$200 y US$250; mientras que en 2011 un policía en Uruguay ganaba US$400 y en México US$800.

Los datos recopilados por la plataforma Monitor de Víctimas identifican a la policía como el segundo victimario de los homicidios que suceden en Caracas: 46% de los casos se deben a ejecuciones y resistencia a la autoridad. Cuando escuchamos el testimonio de familiares de víctimas de la violencia del Estado pareciera que los funcionarios perciben que el costo de cometer un crimen es cercano a cero. Venezuela, después de México y Perú, es el tercer país con el índice más alto de impunidad en América Latina, y a escala mundial ocupa el sexto lugar. Esta situación ha incrementado la desconfianza hacia los cuerpos policiales. Según Encovi (2018) 65% de la población desconfía del trabajo de la fuerza pública. Por otro lado, las políticas de seguridad ciudadana se han simplificado en operativos de “mano dura” y el Estado se ha olvidado de ofrecer beneficios económicos y sociales a los funcionarios. Esto los lleva a alejarse cada vez más de su labor de prevenir y combatir el delito para, precisamente, incurrir en estos. El gobierno venezolano también ha hecho a un lado las políticas básicas para lograr la reducción de homicidios: intervención de espacios públicos, inclusión de la ciudadanía, inversión en programas sociales para la prevención de la violencia, y otros.

Políticas para revertir la realidad
En abril de 2018, el medio digital Efecto Cocuyo señaló mediante una investigación que el sueldo de un comisionado de la Policía del municipio Sucre (estado Miranda), con 20 años de carrera policial, un posgrado y una maestría, no superaba los 2 500 000 bolívares (esto es, aproximadamente US$4, que equivalía al precio de medio pollo y un cartón de huevos para la fecha). Es por ello que en muchos casos los funcionarios recurren a prácticas ilegales conocidas como “matraqueo” o prefieren hacer labores como escolta y seguridad privada, dado que no existen los incentivos salariales para permanecer en los cuerpos de seguridad del Estado.
En este contexto se debe incluir la destrucción institucional de la Fiscalía y el sistema judicial, todo esto sumado al debilitamiento de la sociedad civil y su capacidad para hacer contraloría a las acciones de la fuerza pública.
Ante esta realidad, ¿es posible crear políticas públicas viables para revertir el deterioro institucional de la Policía? La respuesta es sí. Un ejemplo de ello ocurrió en el estado de Pernambuco, al noreste de Brasil, que concentra 1% de los homicidios a escala mundial. Entre 2007 y 2013 se llevó a cabo el proyecto Pacto por la Vida, con el cual lograron reducir el número de muertes violentas en 40%, de 4592 a 3101.
El programa Pacto por la vida fue creado bajo el mandato del exgobernador brasileño Eduardo Campos, con asesoría del doctor en Sociología José Luiz Ratton. El proyecto se enfocó en la reducción de los homicidios por medio de incentivos económicos a los funcionarios con el objetivo de transformar su actuación. El componente más importante era trabajar en la investigación de los casos, para así aumentar el costo de cometer un crimen.
Luego de diagnosticar el problema, los especialistas hicieron foros en los que se incluyó a la ciudadanía y a distintos movimientos afectados por la violencia. Sus solicitudes se convirtieron en metas; esta fue una característica clave en el modelo.
Sobre esta experiencia, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indicó que las reuniones periódicas con las autoridades y el seguimiento de los objetivos fueron vitales para el proyecto. Por ejemplo, cuando los datos registraban retrasos en las metas, los funcionarios debían dar explicaciones sobre los inconvenientes que lo habían causado. Por cada objetivo principal se evaluaban metas financieras y se establecían sistemas de pago por desempeño, de forma que los salarios de los cuerpos policiales aumentaron significativamente. El BID señala que el gasto en personal creció en un 29% en términos reales entre 2008 y 2013.

Prevenir los homicidios

Uno de los éxitos de Pacto por la Vida fue la reducción de los homicidios cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado, pues al crearse las bonificaciones los funcionarios se enfocaron en investigar los casos y dejaron de cometer asesinatos en las zonas más vulnerables. Sin embargo, las características de la violencia en Brasil y el no haber trabajado en la prevención de los homicidios afectó la sostenibilidad en el tiempo del proyecto. Por ejemplo, los funcionarios alteraban los datos moviendo de lugar los cadáveres para que la muerte perteneciera a otra área, y así cumplir con los objetivos de reducción planteados en la planificación.

Otra de las fallas fue la creación de un nuevo bono por la incautación de drogas en 2012. Esto generó un cambio en las motivaciones de los agentes, ya que incautar droga y localizar a los vendedores resultaba una actividad más fácil y rentable que investigar los homicidios. El nuevo incentivo desvió los esfuerzos de los funcionarios por reducir los homicidios dando como resultado el aumento de la violencia.

Las características de la violencia en Brasil actualmente siguen siendo similares a Venezuela. En ambos países las armas de fuego son incautadas pero no destruidas. Luis Cedeño, director de Paz Activa, explicó para Monitor de Víctimas que las armas decomisadas en Venezuela entran en custodia pero luego regresan a manos de los grupos violentos, reinician su ciclo y nunca terminan de salir de circulación. Luiz Ratton, durante una visita a Venezuela, contó que en Brasil algunas veces un arma se denuncia como robada cuando en realidad fue vendida y que, incluso, en ocasiones son alquiladas.
Hoy Brasil figura entre los primeros lugares de violencia en el mundo con 12% de homicidios. Pernambuco aumentó su número de muertes a 5030 una vez se abandonó el programa Pacto por la Vida. Los expertos aseguran que en este tipo de proyectos deben incluir políticas públicas de prevención de homicidios según las diferentes áreas: violencia de género, grupos LGBT, tráfico de drogas, entre otros.
Desde Caracas Mi Convive consideramos que el ejemplo de Pernambuco es aplicable para Venezuela, tomando en cuenta algunas similitudes que puedan tener y las correcciones y adaptaciones que ameriten. La deplorable situación y las condiciones en las que trabajan los funcionarios policiales obligan a definir un programa extenso de atención inmediata para este gremio, que incluya mejores salarios, dotación de recursos y equipos, y fortalecer la estima e importancia de los cuerpos policiales.
Es importante resaltar que para poder ejecutarlo con éxito se debe contar con una economía estable y crear una relación de confianza entre los funcionarios y los ciudadanos. La reducción de homicidios en el país depende de una reforma en las fuerzas de seguridad pública del Estado y que sea abordado como un tema prioritario para el Ejecutivo. Se debe contar con un compromiso de continuidad política entre las gestiones gubernamentales para su sostenibilidad y efectividad en el tiempo, así como la voluntad para hacerlo de manera sensata y despolitizada. La ciudadanía será fundamental para consolidar una solución consensuada e inclusiva, y al contar con un sistema policial sólido y legitimado se podrá enfrentar la violencia que vive Venezuela.

Campaña regional Instinto de Vida

América Latina sigue alzándose contra los homicidios

América Latina alberga alrededor de 8% de la población mundial, sin embargo, concentra la mayor parte de los homicidios en el mundo, pues 38% de ellos ocurren en esta región. El problema recae especialmente en siete países: Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, Guatemala, México y Venezuela. Por esta razón, distintas organizaciones, cansadas de ver lo que ocurre en estos lugares, decidieron crear la alianza latinoamericana Instinto de Vida.

En el marco de esta campaña por la desnormalización de la violencia, las organizaciones participantes, a través de sus investigaciones, descubrieron que mediante actividades culturales y de pacificación, las víctimas lograron dejar de justificar los homicidios y comenzaron a pedir justicia por sus familiares.

Lee también: Caracas es Instinto de Vida

Por ello, estas organizaciones comenzaron a realizar diversos eventos culturales, en cada uno de estos países, para concienciar sobre dicha problemática y generar cambios.  A partir de estas acciones,  más personas se suman al trabajo de la prevención de la violencia.

Caracas Mi Convive es una de estas organizaciones que día a día trabaja por la desnormalización de la violencia. Ve el siguiente material audiovisual donde se recaban testimonios de varios organizadores de esta campaña regional.

Lee también: ¿Qué derechos?

Sembrando vida en la Cota 905

Niños de la Cota 905 siembran vida en su comunidad

La Cota 905 fue testigo de algo más que violencia y armas de fuego en el mes de septiembre. Durante cuatro días seguidos los habitantes de la comunidad observaron un grupo de 30 niños recorriendo las escaleras del barrio con plantas, materos de barro, pinceles y manchas de pintura en sus manos.

Niños de la Cota 905 siembran plantas en materos de barro.

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

 

Junto al equipo de Incursiones, un laboratorio creativo que busca generar interacciones entre la ciudad y sus habitantes, se llevaron a cabo una serie de actividades en la que los habitantes de la Cota 905 identificaron y concientizaron aspectos de interacción social y cultural en la comunidad, y otros más específicos como la ubicación y valoración de ciertos espacios físicos dentro del sector.

Madres, tías y abuelas se unieron a los niños de la comunidad durante estos cuatro días para crear juntos un ambiente de confianza, que permitió liberar el miedo, el dolor y el deseo de no volver a vivir los violentos procedimientos policiales de las Operaciones de Liberación Humanista del Pueblo (OLHP) de los últimos dos años, que han dejado fuertes traumas psicosociales en los habitantes de la comunidad.

La expresión verbal de las experiencias y emociones asociadas a éstas, dio lugar a un reconocimiento tanto individual como colectivo de las vivencias en la comunidad. Las madres escucharon a sus hijos y el grupo escuchó a los adultos mayores, esto permitió que los participantes pudieran definir qué significa la Cota 905 para ellos, así pudieron desarrollar su sentido e identidad. Aunque destacaron aspectos negativos, también se destacaron las cualidades positivas, esas que han permitido sobrellevar las experiencias dolorosas: la solidaridad entre sus vecinos y el deseo e ímpetu de progresar.

Agua, sol y cariño 

Con analogías fantásticas y aventureras, los niños se dedicaron a explorar su comunidad, ubicando árboles e identificando espacios que cumplían con determinadas características: los más divertidos, los que suelen prestarles ayuda y los que necesitan ser rescatados. Un mapeo disfrazado que facilitó la ubicación de cuatro jardines secretos, espacios que solo los niños pueden ver y donde pronto crecerán distintas plantas. No obstante, para que esto ocurra es imprescindible que la comunidad honre las normas que los creadores de los jardines establecieron. Su objetivo es uno solo, el de fomentar un ambiente acogedor y estimulante, libre de armas y violencia.

Niños de la Cota 905 se divierten en actividad de Mi Convive.

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

Con esta actividad, el grupo formó parte de un proceso de aprendizaje en el que se estimuló el significado y la importancia de la vida, así como la manera en que el ambiente influye en el desarrollo de cada ser vivo. Como parte del compromiso de cuidar y propiciar el desarrollo de las plantas, los niños, madres y abuelas dedicaron un tiempo a personalizar e identificar sus materos, el envase que representa el hogar donde crecerá este ser vivo.

Abuela con su nieto pintan en actividad de Mi Convive en la Cota 905.

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

El sentido que la comunidad dio a estos espacios de encuentro y los sentimientos que afloraron en la actividad; tales como temores, preocupaciones y proyecciones a futuro, permitieron el fortalecimiento de los lazos sociales y la toma de conciencia de los recursos comunitarios existentes. Lo que propicia la superación de hechos violentos pasados, y permite el desarrollo de una actitud más fuerte para afrontar posibles escenarios represivos.

Hoy día, en unos 30 hogares de la Cota 905, amaneció una planta en un matero colorido; una vida que ahora será atendida por su cuidador comprometido. En una pared de un pasillo concurrido de esta comunidad, hay un mural que refleja la imagen de un hombre árbol, pensado y creado por @inesybernardo . El hombre árbol es un ser que protege a los pequeños con su sombra, y que con sus frutos y semillas los alimenta y nutre. Este mural es un reconocimiento a la capacidad humana de transformar, y nos recuerda que pese a las actuales condiciones de violencia que se viven en esta comunidad, hay medidas que subsanan los daños.

Mural en la Cota 905.

Actividad interactiva organizada por Mi Convive, con niños de la Cota 905. Caracas, 30/9/17. © Gabriel Osorio

Cuéntame Convive: Leandro Buzón

Leandro Buzón, un ejemplo de constancia, trabajo y dedicación

“Un día como cualquier otro me fui en la mañana al colegio para asistir a clases, y cuando llegué en la tarde a casa ni yo ni mi familia teníamos dónde vivir”. Leandro Buzón es un joven de 29 de años de edad que a raíz de mucho esfuerzo y constancia ha podido superar situaciones difíciles que durante su infancia y adolescencia le crearon una gran inestabilidad y lo expusieron a situaciones violentas.

La vida le ha puesto a Leandro grandes obstáculos en su camino, sin embargo, debido a su pronta madurez ha sabido enfrentarlos. De niño vivió en San José de Cotiza, pero por motivos que escapaban de sus manos, un día se quedó sin casa, pero nunca sin hogar.

“A los 14 años recuerdo que pase la noche en casa de una de mis madrinas de bautismo. Allí no estuve yo solo sino toda mi familia durante tres meses. Un día me quedaba en la casa de un amigo y luego en otra y en otra. Fue una situación muy dura porque no sabía cómo podía ayudar a mis padres a solventar el problema”, relató.

La familia Buzón fue desalojada de su casa por algunas demoras en pagos. A raíz de eso su familia cayó en un proceso judicial y los dueños los sacaron de la vivienda. A pesar de tan difícil situación Leandro no se estancó y logró finalizar sus estudios mientras trabajaba paralelamente en un sitio de comida rápida.

Estudió bachillerato en el colegio Fray Luis de León, donde casi lo retiran por falta de dinero para costearse su educación. “Tengo gratos recuerdos de esa etapa, específicamente en 9no grado cuando me ayudó el padre José Luis Uruñuela, recuerdo sus palabras: Tú no vas a salir del colegio, nosotros te vamos a apoyar. En ese momento me percaté del valor de creer en las personas”, mencionó.

A los 16 años comenzó a trabajar, encontró un empleo medio tiempo en un local de comida rápida. Allí comenzó uno de sus primeros actos de liderazgo al tener gente a cargo en la cocina. A sus padres no les gustaba la idea de que trabajara porque ellos pensaban que le iba a tomar amor al dinero y se olvidaría de los estudios, pero Leandro demostró que estaban equivocados.

Logró ingresar en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) con una beca de 80% en la matrícula. “A pesar de que fue una lucha desigual y me pusieron a competir académicamente con puros grandes ligas, nunca me sentí incómodo y no desistí”, comentó. Leandro egresó de esta casa de estudios como Sociólogo y participó durante todo su tiempo de estudiante en varias agrupaciones culturales.

“Soy hijo de dos inmigrantes colombianos que llegaron al país en busca de mejores oportunidades, mi madre se dedicó a ser ama de casa y mi padre siempre trabajó de forma independiente. Gracias a Dios tengo una gran familia, a pesar de que durante mi niñez mi padre sufría de alcoholismo, enfermedad que con el tiempo entendí”, explicó.

La violencia, un camino inevitable en la vida de los venezolanos

En el año 2006 Leandro y su familia se mudan al 23 de Enero, sector popular del oeste de Caracas. Ese año fue muy duro tanto para él como para sus parientes debido a los cambios que tuvieron.

Fue víctima de la violencia en varias oportunidades, la primera fue cuando estaban recién mudados, su padre fue impactado con un botellazo debido a una pelea en un juego de dominó. “Lamentablemente a mi papá le tomaron seis puntos en la cabeza. Hoy día la persona que lo agredió se encuentra en silla de ruedas”, mencionó.

Leandro no tomó venganza ante este hecho gracias a su madre, quien le insistió mucho en que no se metiera en problemas. Al poco tiempo, tuvo su segundo encuentro cercano con la violencia cuando su primo llamado David cayó preso por robo a mano a armada y lo culparon de homicidio.

“Mi primo fue alguien muy cercano. Él siempre nos dijo a mí y a mi hermano que nosotros la teníamos fácil y no siempre fue así, tuvimos que trabajar y estudiar a la vez. Nada en esta vida es fácil”, explicó.

Debido a todo lo vivido, Leandro constató que hay un grave problema de violencia actualmente en la sociedad venezolana, por lo que decidió fundar un movimiento sociocultural llamado Caracas Mi Convive junto a su amigo Roberto Patiño, a quien conoció en el movimiento juvenil que apoyó la primera campaña presidencial del actual gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski.

Roberto Patiño y Leandro Buzón en una jornada de trabajo de Caracas Mi Convive en el 23 de Enero.

Roberto Patiño y Leandro Buzón.

Mientras trabajó en la campaña presidencial y se trasladó por todo el país, Leandro confesó que lo tildaron de mentiroso mientras daba los discursos, esto debido a que estaba asociado con la política.

“Digamos que en ese proceso me di cuenta que era necesaria la construcción de relaciones de confianza y de ahí nació Caracas Mi Convive como un movimiento interesado en construir y captar liderazgo comunitario en el Municipio Libertador de Caracas. Así decidimos Roberto y yo crear esta organización para mejorar la política en el sentido social, nosotros buscamos a las personas en las comunidades para saber qué sienten y qué padecen”.

Hoy en día Leandro Buzón es el cofundador de Caracas Mi Convive y líder comunitario de la parroquia 23 de Enero.

Comunicado

Caracas Mi Convive rechaza la Constituyente

Venezuela cumple tres meses de protestas cívicas que han sido reprimidas violentamente por fuerzas de seguridad del Estado, con la participación de agrupaciones paramilitares afines al gobierno. Se han producido gravísimas violaciones a los derechos humanos con el resultado de más de 70 personas asesinadas, y casi 2 mil heridos y detenidos en procesos ilegales.

El presidente Nicolás Maduro ha sumado otro factor de conflictividad con la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Esta convocatoria es ilegal y desconoce la mayoría del país que no apoya su gobierno y modelo de poder. Así ha sido reconocido y denunciado por la Fiscalía General de la república, a través de su titular, Luisa Ortega Díaz.

El Movimiento Caracas Mi Convive alerta sobre la situación actual de violencia desbordada, en medio de una profunda crisis social y económica, promovidas desde el gobierno nacional, así como la escalada de conflictividad y definitiva ruptura democrática, que representa la convocatoria, y posible celebración de una Asamblea Constituyente.

El compromiso de nuestra organización es de superar la violencia a través de la convivencia, a partir de la organización y participación de las comunidades, en conjunto con diferentes sectores de la sociedad. Por ello consideramos que las actuales acciones del gobierno son antidemocráticas, no buscan darle solución a los graves problemas del país, y, por el contrario, atentan de manera directa y perjudicial contra la convivencia y bienestar de los venezolanos.

Por ello rechazamos la represión brutal de los cuerpos del Estado, la actuación de grupos paramilitares armados, el desconocimiento de instituciones públicas a violaciones a derechos humanos, y desconocemos la convocatoria a Asamblea Constituyente así como cualquier resultado que se produzca de su posible celebración.

Caracas Mi Convive hace un llamado a continuar la protesta organizada y no violenta. Igualmente, hacemos un llamado a las diferentes organizaciones sociales que, como nosotros, trabajan en el ámbito de la prevención de la violencia y la defensa de los derechos humanos, para que se pronuncien al respecto y rechacen de forma activa la convocatoria de Asamblea Constituyente.

Caracas Mi Convive continúa con su labor en pro de la convivencia en el Municipio Libertador y, junto a las comunidades, participará en la defensa de sus derechos sociales y democráticos, generando y apoyando iniciativas para el reclamo no violento, en esta etapa crucial en la que se encuentra el país.

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